Veintitrés detenidos en el mayor golpe al blanqueo de mafias rusas en diez años

La red pretendía infiltrarse en instituciones del Estado

La Policía detiene a un miembro de la mafia rusa, en una imagen de archivo
La Policía detiene a un miembro de la mafia rusa, en una imagen de archivo

Veintitrés personas han sido detenidas en el mayor golpe contra el blanqueo de dinero por parte de mafias de origen ruso en España durante la última década, operación que ha incluido una veintena de registros en Alicante, Madrid, Tarragona e Ibiza.

En un comunicado, la Policía ha destacado “la alta posición jerárquica de los investigados” de una red que planeaba controlar sectores clave de la economía española e infiltrarse en instituciones del Estado para lo cual contaba con abogados, funcionarios, políticos, empresarios y ‘hackers’ informáticos.

En el marco de una operación conjunta con Europol y dirigida por la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada, el pasado lunes se efectuaron 18 entradas y registros y se intervinieron armas de fuego -entre ellas cuatro de guerra-, 300.000 euros en efectivo, diamantes y monederos virtuales con criptomonedas.

La operación es fruto de una larga investigación que se inició en 2013 cuando se detectó que la mafia rusa había intensificado sus actividades en España, utilizándola como punto de entrada para el blanqueo de capitales de las organizaciones criminales procedentes de la extinta Unión Soviética.

Invertían dinero procedente de sus distintas actividades criminales en todo el mundo en negocios en nuestro país, principalmente en discotecas, restaurantes y el sector inmobiliario de la costa española y, además, hacían uso de las ingentes cantidades económicas que introducían para corromper e infiltrarse en instituciones públicas españolas.

Los investigadores detectaron a varios líderes criminales de origen ruso que frecuentaban de forma continua áreas de Alicante e Ibiza y quienes, a través de testaferros y sociedades pantalla, mantenían una constante y sistemática actividad de inversión de capitales.

El origen del dinero está en organizaciones cuyas actividades incluyen el asesinato, extorsión, tráfico de drogas, armas, trata de seres humanos y raids empresariales, con ramificaciones en toda Europa, extendiendo su actividad también a Sudamérica y Estados Unidos.

Los beneficios de dichas actividades criminales eran invertidos en España en diversos negocios, principalmente en el ocio, la hostelería y el sector inmobiliario, a través de empresarios rusos vinculados tanto con los ‘Ladrones en Ley’ como con los ‘Sindicatos del Crimen rusos’.

Los agentes descubrieron que la red no solo realizaba actividades de blanqueo de capitales sino que cometía otros delitos y que estaba profundamente enraizada en la sociedad española ya que intentaba corromper funcionarios y políticos en sectores estratégicos.

De esta manera, los investigados habían desplegado una potente red clientelar dentro de la Administración española, logrando “una perfecta infiltración en las instituciones de nuestro país para llevar a cabo sus negocios con impunidad, recurriendo al cohecho y al tráfico de influencias, tanto para facilitar sus operaciones de blanqueo sorteando obstáculos legales y logrando una serie de favores administrativos, como para protegerse de investigaciones policiales y judiciales”.

Según la nota de la Policía Nacional, uno de los principales investigados realizaba actividades filantrópicas en diversas instituciones públicas para poder acercarse a ellas y, una vez conseguida su confianza, poder hacer uso de las mismas para beneficio de la red criminal.

Entre las operaciones de la red hay inversiones como la compra de terrenos para promociones inmobiliarias de lujo, restaurantes, naves industriales, parcelas, barcos, así el desarrollo y adquisición de una de las principales discotecas de la isla de Ibiza “con el claro propósito de estas organizaciones criminales de apoderarse del sector del ocio nocturno y la restauración, tanto en la costa levantina como en las islas baleares”.

En los 18 registros en Alicante, Madrid, Tarragona e Ibiza se incautaron 6 armas de fuego cortas, 2 escopetas de combate, un fusil de asalto, un rifle de francotirador con silenciador y miles de cartuchos de distintos calibres, así como más de 300.000 euros en efectivo, cajas de seguridad en bancos, monederos virtuales con criptomonedas, diamantes y 16 vehículos de lujo.

Se ha procedido al bloqueo de numerosas cuentas bancarias y activos patrimoniales por valor de millones de euros.