Los valencianos se plantan y protegerán la paella del «arroz con cosas»

El cocinero Dabiz Muñoz volvió a revolucionar las redes sociales publicando una fotografía de la «paella Pedroche»

La "paella Pedroche" de David Muñoz
La "paella Pedroche" de Dabiz MuñozLa RazónLa Razón

De la paella con chorizo del chef francés Jamie Oliver, a la “paella Pedroche”. Reinterpretaciones de la paella que enervan a los valencianos y que solo sorprenden a los que no lo son aunque, eso sí, si tienen que elegir mejor se comen una paella valenciana mirando al mar.

El cocinero madrileño Dabiz Muñoz aprovechó las vacaciones de Semana Santa para experimentar. Lo volvió a hacer, siguiendo la saga de sus «paellas madrileñas» subió a su cuenta de Instagram la «paella Pedroche». No se guardó el secreto y reveló a sus seguidores los ingredientes. “Con caldo de pollo asado, sepia, mejillones en escabeche de lemongrass y pollo a la brasa Jamaicana”.

«De la famosa serie Paella XO», explicaba ante el aplauso de una parte sus seguidores que pedían y exigían un poco de calma a los valencianos «que se ponen muy pesados cuando le tocas la paella».

Con elegancia y discreción el valenciano Quique Dacosta, que iguala en galones culinarios al madrileño, le respondía con tres corazones negros.

Dabiz Muñoz le pedía disculpas con un emoticono ante la indignación de los valencianos que le animaban a acompañarla «con un bote de nocilla».

Y en la misma semana donde se producía el enésimo ataque a la esencia de la paella, la Generalitat anunciaba el inicio de los trámites para declarar como BIC «La paella valenciana. El «arte de unir y compartir».

La Generalitat quiere declarar Bien de Interés Cultural la paella
La Generalitat quiere declarar Bien de Interés Cultural la paellaLa RazónLa Razón

La solicitud había sido presentada por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Valencia junto al apoyo de las tres diputaciones provinciales, ayuntamientos, universidades valencianas, entidades culturales, restaurantes y cocineros.

La justificación, «la paella es un plato tradicional y contemporáneo constituye un fenómeno integrador y posee un carácter representativo de la sociedad valenciana».

Los organismos que apoyan esta petición avalan que la paella es un «símbolo identitario del territorio valenciano que ha perdurado a lo largo de los años, transmitiéndose de generación en generación» y que ha mantenido las costumbres y prácticas de la preparación del plato.

La catalogan como un «elemento vertebrador clave de la gastronomía valenciana», debido a las diversas posibilidades de su elaboración, además de calificarlo «icono cultural en el territorio español», hecho que convierten el plato en un bien único no solo del patrimonio cultural valenciano y a escala internacional.

Aunque con la pandemia se haya perdido parte del ritual con las limitaciones en las reuniones, «su preparación y elaboración de este plato se han convertido en un fenómeno social».

En casa con la familia o en la calle en aquellos concursos populares celebrados en todas las fiestas locales, «se configura un espacio idóneo donde poner en valor la hospitalidad, la buena vecindad, el diálogo intercultural y el respeto que caracteriza a nuestra tierra».

Motivos de sobra para convetir a la paella en «un bien inmaterial muy preciado» que ayude a hacer perdurar esta tradición histórico-cultural que une de norte a sur el territorio de la Comunitat.

Del campo a la mesa, otra tradición

Los métodos de cultivo y obtención de los ingredientes para su elaboración, los instrumentos que se usan para cocinar y la tradición hacen de la paella un bien exclusivo, «merecedor de una distinción que permitirá mantener y preservar la diversidad cultural frente al creciente fenómeno globalizador», afirma el dictamen hecho de la Comisión Técnica de la Generalitat.

Este organismo también aprobó la declaración de otros bienes de relevancia local (BRL), como el «Tribunal del Comuner d’Aldaia» y el «Cant de la Carxofa de Alaquàs”, composición musical religiosa en la que un niño o niña, vestido de ángel, canta a la Virgen María del Olivar.