Isabel Bonig, la “Dama de Hierro” valenciana cede el testigo

La presidenta del PPCV que asumió la época más convulsa del partido

La presidenta del PPCV, Isabel Bonig
La presidenta del PPCV, Isabel BonigPPCV

Mujer de palabra, de fuertes convicciones, de derechas, católica y del PP. Sobre todo, del PP. Isabel Bonig ha confirmado hoy que no optará a la reelección como presidenta del PPCV. Lo ha anunciado el mismo día que se ha conocido la convocatoria del Congreso Regional, así lo había dicho hace apenas dos semanas y otra vez, ha cumplido.

Bonig deja la primera línea de su partido, pero también renuncia a tener una nueva oportunidad para ser la “primera presidenta de la Generalitat valenciana”. Vehemente y luchadora, nunca ha tenido reparos en que se le llamase la “Thatcher de la Vall”, en referencia a su primera victoria política. “Cuando nadie daba un duro por mi conseguí la alcaldía de la Vall d’ Uixó”, le gusta recordar.

Y ahí empezó todo. En 2007 logró la primera mayoría en un municipio de Castellón con amplía tradición de izquierdas, luego consiguió la segunda y después, en 2011 el entonces presidente de la Generalitat, Francisco Camps, la hizo consellera de Infraestructuras. El proyecto popular comenzaba a mostrar sus primeros síntomas de agotamiento. Saltó la Gürtel, el “caso de los trajes” y Alberto Fabra sustituyó a Francisco Camps al frente de la Generalitat, pero aunque mantuvo la mayoría en las elecciones de 2015, las fuerzas de izquierda cerraron el Pacto del Botànic con el que pusieron fin a 20 años del PP.

Fue entonces cuando tomó la dirección de un partido que pasó del estado de shock al luto. Pero Bonig, decían entonces, era la única capaz de levantar la moral a los militantes. Con su vitalidad, con su defensa férrea de los principios del partido, proclama el orgullo de ser del PP cuando muchos callaban por vergüenza.

Seis años ha estado Bonig al frente del PPCV porque nadie hasta ahora había pensado que había una opción mejor que ella. En este tiempo, ha dado la cara por los casos de corrupción que han acosado al PPCV. Las imputaciones de ex altos cargos del PP, incluida la de Francisco Camps, parecían no tener fin. Aunque muchas de ellas han sido archivadas, también ha visto como entraban en prisión consellers como Rafael Blasco o Milagrosa Martínez, y tuvo que dar la cara cuando el estallido del “caso Taula” imputó a todos los concejales-menos uno- del PP en la ciudad de Valencia.

A su lado, su número dos, la secretaria general Eva Ortiz. El proyecto popular estaba en sus horas más bajas e incluso llegaron a plantear la necesidad de una refundación del partido, se habló de hasta cambiar las siglas. Nada de esto se llevó a término. Otros prefirieron quedarse a observar cómo pasaba el tiempo y ver si cometía errores, a esos la semana pasada Bonig los llamó los “satélites de Génova”.

Le reprocharon que firmase la reprobación de la ex alcaldesa Rita Barberá, con la que se le pedía que dejase su acta de senadora. Una vez más creyó que el partido estaba por encima de las personas. Lo que ocurrió después forma ya parte de la historia valenciana, La “alcaldesa de España” moría mes y medio después en un hotel de Madrid.

No fue la única vez que se arriesgó. En abril de 2017, cuando acababa de ser reelegida presidenta del PPCV, firmó una declaración institucional en contra de los Presupuestos Generales que Mariano Rajoy había presentado porque “marginaban” a la Comunitat Valenciana.

Como síndica del PP, ha protagonizado en Les Corts cientos de cara a cara con el presidente de la Generalitat, Ximo Puig. No ha dejado ni un día de hacer oposición, protestando cada vez que llamaban corrupto al PP e incluso pidiendo a los socialistas que, como hija de un militante histórico del PSOE- y recientemente fallecido- no se vendiesen al nacionalismo.

La “Dama de Hierro” cede el testigo. El PP le debe una. Habrá que esperar a ver si obtiene recompensa.