El 30 por ciento de los niños valencianos no recibe la autorización paterna para la vacuna covid

Algunos padres reconocen que prefieren esperar un tiempo antes de autorizar la inmunización de sus hijos

La vacunación infantil ha empezado hoy en la Comunidad Valenciana
. EFE/Juan Carlos Cárdenas FOTO: Juan Carlos Cárdenas EFE

Entre el 60 y el 80 por ciento de los padres y madres de la Comunidad Valenciana han autorizado la vacunación de sus hijos, lo cual implica que cerca del 30 por ciento de los niños y niñas de entre cinco y once años no recibirán las dosis al no haber obtenido la autorización paterna. En cualquier caso, según explican desde la Conselleria de Sanidad, la vacunación se podrá realizar en cualquier momento, si los padres cambian de opinión.

Esta mañana ha comenzado el proceso de vacunación de cerca de 150.000 niños de entre 9 y 11 años que se prolongará hasta el 22 de diciembre y que se retomará el próximo 10 de enero con los niños más pequeños hasta los cinco años de edad, para completar las cerca de 330.000 primeras dosis previstas.

Las primeras horas de la campaña de vacunación infantil en los colegios valencianos han discurrido con absoluta normalidad y en un ambiente de seriedad y compromiso por parte de los alumnos, que hacen un paréntesis de unos 30 minutos para recibir la primera dosis y regresan de inmediato a su rutina escolar.

“Se ha decidido vacunar en los colegios porque así es más sencillo llegar a la totalidad de los alumnos. Ha sido un proceso habitual durante años y no hay mucha diferencia con los centros de vacunación masiva”, ha explicado el jefe del servicio de Promoción de la Salud y Prevención en las Etapas de la Vida de la Conselleria de Sanidad, Jose Antonio Lluch, en el CEIP Antonio Machado de València.

La campaña arranca en los centros de educación especial, unos 44 con cerca de 2.000 alumnos en toda la Comunitat, y los centros rurales agregados, unas 40 aulas con 3.000 niños.

Inmediatamente después van los alumnos de 9 a 11 años, pero se vacuna por curso, “porque es más sencillo seguir el orden de las aulas”, detalla Lluch.

En el momento de la aplicación de las vacunas los padres podrán estar presentes, y cada centro contará con un médico, personal de enfermería y de administración. Además, en todo momento está previsto un protocolo de urgencia para atender posibles eventualidades.

Sanidad ha pedido a los centros educativos que la vacunación se realice preferentemente en espacios con entrada y salida diferenciada, para evitar aglomeraciones y el posible efecto “contagio” entre alumnos que puedan asustarse.

Sin embargo, la reacción y el comportamiento de los menores en los primeros instantes de la campaña de vacunación están siendo ejemplares, según han explicado varios testigos, que han subrayado la seriedad y la calma con la que los niños están afrontando la vacunación.

En el CEIP Antonio Machado, los primeros han sido los alumnos de cuarto, de 9 años la mayoría, que han entrado de dos en dos al aula habilitada para las vacunas. El proceso ha sido rápido, y a medida que se iban vacunando los alumnos han pasado a otra aula contigua, donde han aguardado -con la mano sujetando el algodón en el hombro- el tiempo de espera obligatorio, unos 15 minutos, para comprobar que no sufrían reacción alguna.

La mayoría de padres y madres consultadas por EFE a la llegada de los alumnos al centro han asegurado haber firmado la autorización para la vacuna, salvo una madre, que no descarta hacerlo en un futuro pero que prefiere esperar.

La primera alumna en vacunarse, Sofía, de 9 años, ha contado con el apoyo de su madre, Pilar López, quien apoya el hecho de que la campaña se realice en los colegios. “Como a nosotros cuando éramos pequeños”, recuerda.

“En casa pasamos la covid el pasado diciembre, veo muy bien que se vacune a los niños. Había muchas enfermeras y los alumnos han esperado su turno en clase. Nadie ha llorado, todos tranquilos, al menos por lo que yo he visto”, explica.

Otra de las madres, Susana Puebla, apoya igualmente un proceso de vacunación que le hace sentirse más segura. “Yo trabajo en un instituto y creo que tengo más riesgo de contagio. Prefiero que mis hijos estén vacunados. Cada uno que haga lo que crea, pero creo que es alargar lo inevitable, porque al final nos pedirán el pasaporte covid para todo. Es mejor prevenir le diría a los padres que no estén convencidos”.

Como es habitual en el entorno de los alumnos, también ha habido abuelas que han acompañado a los alumnos en este trance. “Mi nieto me decía que no iba a mirar la aguja, que estaba nervioso, pero al final ni lo ha notado”, explica a EFE una de ellas.

La vacunación en este colegio se ha desarrollado en tres aulas, dos para la vacunación y una para la espera post inmunización. La duración ha sido de una media hora por clase desde las 9 de la mañana.

En la inmunización han participado una pediatra, cuatro enfermeras y una administrativa del centro de salud Salvador Allende.