¡Feliz Navidad para todos!

El mensaje de la Navidad es claro: solidaridad, amor, fraternidad y familia

Iñaki Zaragüeta

Por más que se empeñen algunos, especialmente quienes tienen a la Iglesia en el punto de mira de su actuación política, hoy y mañana todos, no solo los católicos, disfrutan de unas celebraciones cuyo origen y motivo es la venida al mundo de Jesucristo y la adoración de los Reyes Magos al niño. Una conmemoración milenaria que ni las persecuciones durante siglos, ni ideologías como el ateísmo o el comunismo han logrado eliminar. Habrá épocas con más o menos acogida en la sociedad, momentos en que determinados representantes de la institución se han equivocado por su condición de contingentes. Ha sido ella misma la que ha hecho examen de conciencia y no le ha temblado la mano para solventarlo y seguir su camino.

En cualquier caso, lo que motiva este gallinero es lo sustancial de la Navidad, lo que debemos quedarnos. Creyentes y no creyentes, cumplidores o no, recibimos la esencia de estas fiestas: la solidaridad, el amor, la fraternidad, la familia. Da igual las creencias de cada cual, todos somos sensibles a ese mensaje y todos, voluntaria o instintivamente, lo recibimos y nos hace propensos a seguirlo, a llevarlo a la realidad. A todo ello hay que añadir la ilusión de padres y niños con la llegada de los Reyes Magos, noche fantástica para los hogares.

Como afirmaba al comienzo, da igual que la comisaria de Igualdad de la Unión Europea, la maltesa Helena Dalli, promoviera la iniciativa de suprimir ¡Feliz Navidad! por ¡Felices Fiestas! en un arranque ilógico e ideológico que terminó en fracaso. La Navidad existe, seguirá existiendo y la seguiremos celebrando. ¡Feliz Navidad para todos!. Así es la vida.