La economía valenciana en 2021: supervivencia y recuperación

El Puerto de Valencia, Ford, Ilsa y Feria Valencia, son algunos de los protagonistas del año empresarial en la Comunidad Valenciana

Trenes de alta velocidad de Ilsa
Trenes de alta velocidad de Ilsa FOTO: Ilsa

Con el inicio de la crisis sanitaria y la debacle económica que ello supuso, 2020 fue sin duda un ejercicio catastrófico para todas las economías mundiales, una hecatombe de la que la Comunidad Valenciana, lógicamente, no se libró. La región empezaba este año 2021 con una caída de su PIB de casi el 10 por ciento y con una tasa de desempleo de más del 16 por ciento. La misión en 2021 era sobrevivir y remontar.

A la vista de los datos, el objetivo se ha cumplido. Si bien el final de año se ha visto empañado por la sexta ola, con todo lo que ello implica para sectores como la hostelería y el turismo, las previsiones de cierre económico de la región sitúan el desempleo en menos de un 15 por ciento a finales de este año, y un crecimiento del PIB regional de casi el 7 por ciento.

A diferencia de otros años prepandemia, en los que abundaban las noticias económicas de gran calado, este año las empresas valencianas han estado centradas en remontar la crisis de 2020 y llegar a 2022 con una situación más o menos estable. No obstante, no han faltado acontecimientos, positivos y negativos, tanto en el ámbito público como privado, que merece la pena destacar.

Feria Valencia

Tras años de desencuentros y discusiones entre la Conselleria de Hacienda (PSPV) y la de Economía (Compromís), 2021 ha sido, por fin, el año del acuerdo dentro del Botànic sobre el futuro de Feria Valencia. Con unas cuentas que la abocaban a la catástrofe y una deuda imposible de afrontar por sí sola, la entidad ferial valenciana, junto con la alicantina (IFA), han sido absorbidas por la administración valenciana.

Si bien desde Compromís se apostaba por una fórmula similar a las de las Cámaras de Comercio (entidad de derecho público, de gestión privada pero bajo control público), finalmente fue Hacienda quien impuso su visión -defendida desde el principio- en la cual ambas instituciones feriales pasarán a formar parte del sector público instrumental de la Generalitat valenciana.

A la espera de que la operación se consolide y se compruebe si la fórmula escogida ha sido o no la adecuada, por el momento Feria Valencia sigue con su actividad y, aparentemente, con buenas expectativas. La institución ha confirmado la celebración de 42 eventos en 2022 -si la pandemia lo permite- y unos ingresos similares a los de 2018.

Los trenes de Air Nostrum

Sin lugar a dudas una de las noticias empresariales del año en la Comunidad Valenciana ha sido la puesta de largo de iryo, la marca comercial de la primera empresa privada de alta velocidad en España. Ilsa, propiedad de la valenciana Air Nostrum y Trenitalia, empezará a operar en España con la única flota de trenes totalmente nuevos del mercado: 20 unidades del ETR 1000 –el célebre Frecciarossa italiano– fabricados entre Italia y España por Hitachi Rail en colaboración con Bombardier Transportation (ahora grupo Alstom).

Los directivos de Ilsa presentaron la marca el pasado mes de noviembre en Madrid. Tras una inversión inicial de 1.000 millones de euros en esa flota y en el inicio de su actividad, una vez en operación, iryo generará alrededor de 2.600 empleos directos e indirectos y prevé atraer a 50 millones de pasajeros en 10 años fijando un nuevo estándar de qué significa viajar en Alta Velocidad en España y realizando una apuesta decidida por la multimodalidad.

Ford Almussafes

Noticias no tan buenas llegan desde el sector de la automoción valenciano. No solo lleva dos años seguidos de bajada estrepitosa en las exportaciones, sino que el principal exponente del sector en la Comunidad Valencian, Ford Almussafes, encadena ERTE desde el inicio de la pandemia y ya ha anunciado una reducción salarial generalizada para todos sus trabajadores a partir de enero de 2022.

La situación del sector del automóvil es preocupante en todo el mundo, y la fábrica valenciana no escapa a la crisis, que se hace notar también en todo el sector auxiliar, representado en las empresas del polígono Juan Carlos I de Almussafes.

Además de los ERTE, la compañía anunció el pasado mes de noviembre que eliminará el turno de noche de manera permanente a partir del próximo año. La supresión del mismo afecta a un total de 700 trabajadores y dejarán de producirse 300 automóviles al día.

Las exportaciones, balón de oxígeno

Como en crisis anteriores, las exportaciones vuelven a ser el balón de oxígeno para la economía valenciana. El sector exterior ha sido durante este año, sin duda, el que ha contado con una mayor actividad. Solo hasta mitad del año, las ventas al exterior habían crecido ya un 16 por ciento y se situaban por encima de niveles prepandemia.

No obstante, el sector del automóvil sigue frenando la recuperación con un fuerte retroceso de las ventas de automóviles y sus partes, un 18% respecto a la primera mitad de 2020 y casi el 50% si se compara con el mismo período de 2019.

Luz verde a la ampliación del Puerto de Valencia

Como en el caso de Feria Valencia, el Puerto de Valencia también ha tenido que esperar años hasta ver resuelta, o al menos encarrilada, su situación. El pasado mes de abril, Puertos del Estado comunicaba a la Autoridad Portuaria de Valencia (APV) que no era necesaria una nueva Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para llevar a cabo la polémica ampliación norte.

La obra ha mantenido -y mantiene- enfrentados a Compromís y PSPV, al entender los primeros que era necesario realizar de nuevo el trámite medioambiental ya que el anterior data de 2007 y se habían introducido cambios con posterioridad, mientras que los segundos defienden lo contrario. Una confrontación que ha llegado hasta la Comisión Europea, donde se le dio la razón a los socialistas.

Otros Presupuestos con polémica

El pasado 3 de noviembre, y tras no pocos problemas, el conseller de Hacienda, Vicent Soler, y la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, presentaban los sextos presupuestos del Botànic, que por primera vez se daban a conocer fuera del marco legal, establecido el 31 de octubre. La razón del retraso fue, como siempre, las discrepancias en las cuentas entre los de Compromís y los socialistas, que apunto estuvieron de llevar a una prórroga de las cuentas.

Aunque la sangre no llegó finalmente al río, la polémica ya estaba servida, y se acrecentó al conocer que los del Botànic habían introducido en las cuentas 1.000 millones de euros inexistentes, con carácter reivindicativo, con el objetivo de que el Gobierno les conceda esta cantidad en concepto de fondo covid.