La poderosa industria de la leche de fórmula (I)

Sus ganancias sobrepasan la friolera cifra de los 70.000 millones de dólares anuales

Cintia  Borja

A pesar de tener argumentos de gran peso que justifican que no se debería recurrir tan ligeramente al uso de leches de fórmula infantil, en sustitución de la leche humana, la industria de leches de fórmula no deja de ver incrementadas sus ganancias, que sobrepasan la friolera cifra de los 70.000 millones de dólares anuales, un mercado inmenso con el cual tiene que competir la leche materna.

Este artículo tiene el interés de ofrecer algunas pinceladas importantes para concienciar, a quien le interese, de los motivos por los cuales deberíamos de promover, apoyar y proteger mucho más la lactancia materna y hacer uso de las leches de fórmula cuando sea estrictamente necesario.

Tras dos años de pandemia que ha dejado la economía en números rojos, habría que hacer más hincapié en el ahorro que podría suponerle a la sanidad el que más bebés fuesen amamantados.

Un estudio publicado en «International Breastfeeding Journal», señala que, el sistema sanitario español podría ahorrarse 198 millones de euros al año, si aumentara las tasas de lactancia materna exclusiva (LME) al alta del hospital y a los seis meses hasta el 95 por ciento y el 50, respectivamente.

Este estudio llega a esta nada despreciable cifra considerando el ahorro en tan solo cuatro patologías que aparecen en bebé menores de dos años, sin añadir el ahorro en otros problemas de salud del lactante a corto, medio y largo plazo, ni en la salud de la madre, por lo que, la cifra de 198 millos de euros sería mucho mayor.

No obstante, llevar a cabo una LME durante los primeros seis meses, implica, combinar lactancia y trabajo, un binomio posible, pero en ocasiones pesado para la madre, por lo que, los gobiernos y empleadores deberían poner más énfasis en apoyar a las madres lactantes, dado el impacto positivo que tiene la lactancia en la economía laboral, teniendo en cuenta que, las madres que amamantan faltan menos al trabajo, debido a que sus bebés enferman menos, disminuyendo el ausentismo laboral entre un 30 y 70 por ciento.

Y hablando en términos de beneficios, otro estudio estadounidense indica que empresas con programas de apoyo a la lactancia ahorran un promedio de tres dólares por cada dólar invertido.

Un estudio realizado en Carolina del Norte, pone en relieve que al empleador le conviene que la madre amamante ya que, supone un ahorro de 1.400 dólares anuales por niño amamantado.

Una rentabilidad nada despreciable, cuando el invertir en iniciativas para aumentar las tasas de lactancia tiene un coste bajo y no supone tampoco realizar grandes esfuerzos ni sociales ni sanitarios.

Continuando con los favores de la leche humana, no podemos pasar por alto el coste ambiental del empleo de sucedáneos de leche humana.

En una sociedad cada vez más concienciada por el medio ambiente y el cambio climático, y que según señala el instituto Ipsos, un 70 por ciento de la población estaría dispuesta a adoptar comportamientos y medidas para reducir el impacto en el medio ambiente.

En el próximo artículo expondré argumentos sobre este 70 por ciento de la población para que se considere la lactancia como una medida de protección a este propósito.

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