El relojero de la catedral de Valencia en 1790, el primer meteorólogo reconocido

Francisco Antonio Espinós registró datos hasta 1834 y él mismo fabricó los instrumentos para hacer mediciones

En 1790 el relojero de la catedral de Valencia comenzó a anotar los datos climatológicos
En 1790 el relojero de la catedral de Valencia comenzó a anotar los datos climatológicos

La información meteorológica siempre ha sido el espacio más visto de las televisiones. En épocas de temporal como la de estas semanas no solo se alargan los minutos que las cadenas destinan a este espacio, sino que además el interés de la audiencia es mayor. Hoy las maneras de trasmitir esa información han cambiado mucho, pero siguen despertando un enorme interés que viene de muy atrás.

La excepcionalidad de los episodios climatológicos- como han sido estas pasadas Fallas- viene marcada por la comparación de los datos recogidos a lo largo de “años, décadas y siglos”, ha recordado hoy la delegación de la Agencia Estatal de Meteorología en la Comunidad Valenciana con motivo del Día Mundial de la Meteorología.

En homenaje a todos los que han puesto su grano de arena en esta disciplina científica que se encarga del estudio del tiempo y el clima, la Aemet ha recordado hoy al primer observador meteorológico conocido, Francisco Antonio Espinós, relojero de la Catedral de Valencia, que comenzó a notificar sus observaciones en julio de 1790 en el Diario de Valencia.

Espinós estuvo haciendo observaciones meteorológicas en Valencia hasta 1834 y él mismo se fabricaba los instrumentos siguiendo escrupulosamente los principios y mecanismo que adoptó del físico francés René Antoine Ferchault De Reaumur.

La Aemet explica que a mitad del siglo XIX, los gobiernos comenzaron a tomar iniciativas para coordinar las tareas de observación meteorológica en España, y así se crearon los observatorios de Valencia y Alicante. El de Valencia se situó en la Nau de la Universitat de València y el de Alicante en el antiguo Jardín del Asilo del Paseo de Campoamor y comenzó a funcionar en noviembre de 1855.

Por lo que respecta a Castelló de la Plana, Aemet afirma que “el auténtico pionero de la meteorología y en general de la ciencia en la provincia a mitad del siglo XIX fue Francisco Llorca y Ferrándiz, fundador e impulsor del observatorio meteorológico del Instituto Provincial” e incorporó sus datos a la red oficial en 1911.

Otro pionero de la meteorología valenciana fue Manuel Iranzo Benedito, fallecido ahora hace 100 años, el 22 de junio de 1921. Estudió Derecho en la Universidad de Valencia, pero siempre demostró que su verdadera pasión era la climatología y la meteorología. En 1911 se convirtió en el fundador y presidente del Servicio Meteorológico de la Federación Agraria de Levante.

El 1 de enero de 1911 realizó el primer boletín meteorológico del servicio en el cual se daban datos, se realizaba un análisis meteorológico con los datos recibidos por telégrafo, y se hacía una previsión para las próximas horas.

La Aemet explica que el Servicio Meteorológico de la Federación Agraria de Levante organizó una red de observatorios meteorológicos. En 1911 tenía 31 estaciones y afirma que la red de observadores altruistas que actualmente funciona, es heredera de la red que creó Manuel Iranzo.

Diez años más tarde, había 241 observatorios distribuidos por las provincias de Valencia, Castellón, Alicante, Murcia, Tarragona, Teruel, Cuenca y Albacete. Actualmente la Aemet cuenta con 249 observadores altruistas en la Comunitat Valenciana que realizan observaciones meteorológicas.

Aemet destaca también la figura de Salvador Bodí i Congròs, nacido en Cullera el año 1814, monje del convento de Carcaixent, y autor de varios estudios y publicaciones de meteorología y la del fraile franciscano Eusebio Arbona, que estuvo en los conventos de Benigànim, Carcaixent, en el colegio de la Concepción de Ontinyent y en el de Benissa.