La hostelería valenciana presentará alegaciones a la ordenanza de contaminación acústica

Para la Coordinadora de Hostelería de los Barrios de Valencia urge hacer un análisis sobre los diferentes focos de contaminación acústica que existen tanto diurnos como nocturnos

Varias personas disfrutan en una terraza de la plaza del Tossal en el barrio del Carmen de Valéncia
Varias personas disfrutan en una terraza de la plaza del Tossal en el barrio del Carmen de Valéncia FOTO: Manuel Bruque EFE

La Coordinadora de Hostelería de los Barrios de Valencia ha anunciado que analizará con profundidad el contenido de la nueva ordenanza de contaminación acústica, cuyo trámite se ha iniciado este jueves, para preparar las alegaciones correspondientes.

El pleno del Ayuntamiento de València ha aprobado de forma inicial la nueva ordenanza, con la abstención de los grupos de la oposición, de manera que la ciudadanía puede ya consultar y alegar propuestas a la normativa.

La coordinadora ha señalado, en un comunicado, que sobre el tema de las distancias entre establecimientos de hostelería, no tiene “especial inconveniente, si sirve para garantizar la seguridad jurídica de los locales que ya están en funcionamiento y neutralizar el proceso de concentración que pueda producirse en determinadas zonas”.

Sin embargo, sin conocer el detalle del borrador, lo que más preocupa al sector es “la situación de las terrazas y los nuevos criterios que parece implantar a la hora de denunciar las supuestas molestias que puedan provocar”.

En este contexto, para la Coordinadora de Hostelería de los Barrios de Valencia esta ordenanza “no puede establecer atajos para incrementar la presión sobre las terrazas y debe garantizar la definición de criterios objetivos y medidas técnicas rigurosas para evaluar el impacto ambiental de cualquier actividad económica o social”.

Espera que la ordenanza haya hecho un análisis ponderado de los diferentes focos acústicos del ruido, teniendo en cuenta que “el tráfico, la convivencia vecinal en los edificios, y problemáticas tan graves como la del botellón y los lateros son los principales focos emisores del ruido”.

Asimismo, desde el sector insisten en que “no se puede culpabilizar ni estigmatizar a la actividad económica de un problema del que es tan víctima como cualquier otro agente económico y social de la ciudad”.

Para la Coordinadora, urge hacer un análisis riguroso sobre los diferentes focos de contaminación acústica que existen en la ciudad, tanto en horario diurno como nocturno, que permita superar la permanente estigmatización de la actividad de la hostelería.

Al respecto, inciden en que las pymes hosteleras y del ocio no pueden estar en el centro de un debate que no les corresponde, porque la actividad económica “no puede ser nunca la principal causa del ruido en la ciudad, ya que, más bien, es una de las principales víctimas de un problema mal resuelto por las administraciones y, particularmente, en la ciudad de Valencia”.

En este sentido, remarcan que la ordenanza “debería abordar la superación del modelo de la ZAS y establecer otros criterios de actuación para luchar contra el ruido, protegiendo la actividad económica y los puestos de trabajo tan necesarios en estos momentos”.