Los agricultores valencianos: “Europa está al borde de sufrir una seria emergencia fitosanitaria”

Desde principios de siglo se han detectado en la citricultura española hasta 17 patógenos no presentes en Europa

Desde principios de siglo se han detectado en la citricultura española hasta 17 patógenos no presentes en Europa
Desde principios de siglo se han detectado en la citricultura española hasta 17 patógenos no presentes en Europa FOTO: La Razón La Razón

Si el próximo viernes el Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos (SCoPAFF) de la Unión Europea no respalda la aplicación del tratamiento en frío para las naranjas procedentes de Sudáfrica, en pocos días volverán a entrar por las fronteras europeas cargamentos de cítricos procedentes de aquel país, muchos de ellos portadores de la “Falsa Polilla”. Así lo alertaron ayer desde Intercitrus, la interprofesional citrícola española, que recordó que ya hay buques cargados con naranjas en Sudáfrica que partirán hacia Europa en pocos días.

De retrasarse aún más la medida, dice la interprofesional, la propia Comisión podría incurrir en responsabilidades, ya que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya alertó en un dictamen el pasado verano del alto riesgo de que la plaga pueda instalarse en el territorio de la UE y recomendó, por ello, aplicar este tratamiento.

Intercitrus viene advirtiendo en los últimos meses de que “Europa está a las puertas de sufrir una seria emergencia fitosanitaria”. De hecho, recuerdan que la situación generada por la entrada de plagas foráneas es ya, a día de hoy “insostenible”. Desde principios de siglo se han detectado en la citricultura de nuestro país hasta 17 patógenos no presentes en Europa. Insectos y bacterias que –como el ‘Cotonet de Sudáfrica’ o la Xylella fastidiosa, respectivamente- han provocado que el presupuesto público del Gobierno valenciano para combatir estas plagas se haya tenido que triplicar en sólo tres años: de 6,2 millones de euros en 2018 a 18,4 millones en 2021.

Ese incremento de los costes se multiplica varias veces en el caso de los citricultores y los operadores pues no en vano los pocos tratamientos permitidos y sistemas de lucha biológica disponibles son especialmente caros y poco eficientes, lo que dispararía la factura del productor por tal motivo pero también por pérdidas masivas de producción no comercializable e incremento de destríos. “La Xylella está obligando a realizar miles de pruebas, a arrancar miles de plantas en Alicante o Mallorca, a financiar un costoso plan de erradicación y sigue amenazando las plantaciones citrícolas próximas; el ‘Cotonet de Sudáfrica’ está descontrolado y ya se ha expandido a otras regiones como Murcia y Andalucía. Todos los expertos en esta materia saben que, cuando entra una nueva plaga, jamás se erradica en su totalidad”, señala la presidenta de Intercitrus, Inmaculada Sanfeliu. Dada la gravedad de la ‘Falsa polilla’ “no podemos permitirnos el lujo de volver a cometer los mismos errores del pasado”, concluye.

El caso de la ‘Falsa polilla’ es uno de los que más preocupan pero hay más y todos son graves plagas y enfermedades vegetales cuyo combate también es considerado como “prioritario” por la UE: la ‘Mancha negra’ –cuyos controles han sido reforzados este año- fue detectada en 2019 en Túnez, lo que confirmó que se puede adaptar al clima mediterráneo, contradiciendo así la tesis que Sudáfrica venía sosteniendo desde hace décadas; los dos vectores de la enfermedad más devastadora de los cítricos –el HLB- ya se encuentran en el Mediterráneo (la Trioza erytreae se localizó en 2021 en la zona citrícola del Algarve portugués y la Diaphorina citri se identificó también ese año en Israel) y la ‘Mosca oriental de la fruta’ (Bactrocera dorsalis) ya ha sido detectada varias veces en Europa, la última de ellas el pasado verano en una plantación citrícola del litoral sureste de Francia.