Ximo Puig juega al “todo o nada” a siete meses de las elecciones

El presidente ha hecho una exhibición de firmeza sin importarle a quién se enfrenta

Alicia Martí

Hay quien visualiza cómo el año comienza en septiembre con el inicio del curso escolar y hay quien todavía cierra los ojos cada 31 de diciembre anhelando que el nuevo año no traiga demasiadas cosas malas. Para políticos y periodistas no hay ninguna duda de que es del Debate de Política General el que marca la vuelta al cole de un curso que, como el de este año, supondrá un fin de ciclo.

Lo será independientemente de quién gane las elecciones porque el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ha marcado con firmeza esta semana que va a por todas.

Cierto es que la reforma fiscal presentada se queda a millones- literalmente- de la presentada por el PPCV, pero no es menos cierto que Puig ha demostrado que otra legislatura al frente de la Generalitat es tan importante como para enfrentarse -como lo hizo en el pasado- a Pedro Sánchez y forzar a otros líderes socialistas a admitir que la inflación también se combate bajando la presión fiscal a las clases bajas y medias.

Con el anuncio de cerrar antes de que acabe este año una reforma fiscal marcó la agenda nacional de la semana. Al día siguiente se reafirmó cuando defendió que no hay nada que le pueda impedir ejercer las competencias que tiene en materia de impuestos. Es más, lo hizo sin el visto bueno de sus socios del Botànic, dos compañeros de viaje imprescindibles para mantenerse en el Palau de la Generalitat.

Ximo Puig ya lo da todo y quedan siete meses para elecciones.