Castellón

El sector azulejero de Castellón vive su peor año con una caída de la producción del 15% y 400 empleos menos

Las perspectivas para 2023 no son buenas porque se espera que los precios de la energía no bajen

ASCER realiza un balance del año
ASCER realiza un balance del año FOTO: EUROPA PRESS EUROPA PRESS

La patronal azulejera Ascer ha hecho hoy balance de 2022, un año en el que por primera vez se ha registrado una caída de la producción de un 15 % y se ha registrado un descenso en la exportación del 11 %, al tiempo que se han perdido ya 400 puestos de trabajo, por lo que las perspectivas para 2023 no son buenas porque se espera que al menos durante dos años más los precios de la energía no bajen.

Así lo ha explicado en rueda de prensa el presidente de Ascer, Vicente Nomdedeu, quien ha explicado el contexto de gran dificultad que atraviesa el sector y ha vuelto a reclamar ayudas “urgentes y de alcance” al Gobierno, tal y como se viene haciendo en Italia -principal competidor- desde principios de año.

El deterioro, ha asegurado, “se está prolongando demasiado en el tiempo y las repercusiones son irreparables”, y ya se están constatando con una pérdida de competitividad.

El sector cerámico, según ha explicado Francisco Ramos, tesorero de la entidad, consume el 60 % del gas industrial de la Comunitat Valenciana y el 8% del de toda España, y la factura de costes energéticos en 2022, comparada con 2020 (un año energéticamente tranquilo), es de un sobrecoste de 2.150 millones de euros.

Así, la factura energética del sector en 2022, en cuanto lo referido al gas, es cinco veces mayor a la de 2020 y en cuanto a la energía eléctrica es 3,6 veces mayor. La factura energética en 2020 fue de 3.700 millones de euros, y en 2022 esta cifra se ha aumentado un 400 %.

Nomdedeu ha ofrecido también las cifras generales de 2022 que pasan por unas ventas totales de 5.700 millones de euros, un crecimiento del 17 % respecto al año anterior; y con unas exportaciones que alcanzaron los 4.300 millones, un 17 % más.

Sin embargo, según ha explicado el presidente, la producción ha caído un 15 % -situándose en 500 millones de metros cuadrados- y el volumen de exportación ha caído un 11% -con un total de 440 millones de metros-.

En cuanto al empleo -que venía de una tendencia positiva desde la covid- ya está en pérdidas y -hasta octubre- se han destruido 400 puestos de trabajo. Los ERTEs afectan ya a 8.418 personas.

El sector, ha asegurado Nomdedeu, “siempre ha sobrevivido a las crisis con trabajo y compromiso”, y no ha pedido ayudas, pero ante un factor externo como el precio del gas “hemos hecho llegar todas nuestras necesidades y propuestas a la Unión Europea, donde han sido bien acogidas”, pero “nos cuesta convencer en España”.

El azulejo, ha dicho, “es un sector económico palanca y en el que se puede apoyar la administración para crecer”, pero “parece que hay cosas más importantes y parece que, sobre la industria, el Gobierno tiene menos prisa en tomar decisiones”.

Ante el anuncio hecho por el Gobierno de que se darán a conocer las ayudas para el sector el próximo 29 de diciembre, Nomdedeu ha dicho que “llegan muy tarde”, porque “algunas empresas ya han cerrado”. Del mismo modo ha indicado desconocer cómo se articularán, ya que no han participado en ninguna reunión para su configuración.

Ha mostrado su deseo de que las decisiones del gobierno vayan en la línea de sus reivindicaciones más apremiantes, como “ayudas contundentes” en el corto plazo, tanto de “créditos blandos como de ayudas directas” y también para que la administración permita romper los contratos del gas sin costes, ya que actualmente el precio del gas está indexado al índice TTF, cuyo comportamiento es negativo y “sigue estando cinco veces más alto que hace año y medio”.

En el corto-medio plazo, explica, “no queremos ser un sector subvencionado”, por lo que se ha pedido al Gobierno que trabaje en la compra en origen del gas, por ejemplo en EEUU, donde el índice estaría en 15 en lugar de 111 como está en el TTF, por lo que “traerlo, sumándole los costes, supondrá un precio de unos 60 euros”, lo cual “sería competitivo”.

“Buscar gas barato debería ser una obligación y un deber para toda la industria gasintensiva española”, ha aseverado.

En el medio y largo plazo se pide “más tiempo” para el proceso de descarbonización, porque el sector, ha recordado el dirigente de Ascer, ya redujo un 60 % sus emisiones desde 1980 y ahora tiene ya poco margen para aumentar ese porcentaje.

Por ello han pedido también a la administración la aceleración de los trámites para poder trabajar en una planta piloto de hidrógeno verde y estudiar su viabilidad en el sector.