Política
El presidente Pérez Llorca prepara cambios de calado en el Consell valenciano
«Diría mentiras si no dijera que estoy trabajando y pensando en nombres para ponerse a la faena cuanto antes»
El Consell, casi al completo, del último Gobierno presidido por Carlos Mazón se juntó alrededor de varias mesas en el bar de Les Corts durante el receso del pleno de investidura celebrado el jueves. No estaban todos, pero sí daban una imagen de unidad que es menos frecuente de lo que se puede pensar. El menú de mediodía de 6,70 euros- ensalada, dos platos, postre, bebida y café- sirvió para reponer fuerzas en una jornada que se preveía intensa en lo emocional. Y así fue.
Mazón avanzó un cambio del Consell con meses de antelación que nunca llegó a ejecutar, pues antes de que esto ocurriese anunció su propia dimisión. El vicepresidente segundo para la Reconstrucción, Francisco José Gan Pampols, salió del Gobierno valenciano el día que estaba previsto y el conseller de Infraestructuras, Martínez Mus, ascendió a la categoría de vicepresidente sumando esta responsabilidad a las que ya tenía. Nada de esto sorprendió.
La anunciada remodelación del Consell se quedó ahí. Ahora es Juanfran Pérez Llorca el que debe decidir con qué consellers quiere emprender la difícil tarea de sacar al PP de la situación de tensión permanente en la que ha vivido el último año.
«Es un Consell de gente preparada y leal. Trabajan muy bienjuntos», afirmaban ayer fuentes populares a LA RAZÓN. Lo cierto es que todos han mantenido el tipo en una situación de extrema complejidad.
Sin restar méritos a ninguno de ellos, más de uno se vio tentado de renunciar en los momentos más duros, se da por supuesto que Pérez Llorca va a acometer cambios para reforzar aquellos departamentos que considere necesarios. Es lo esperado tras un discurso que, aun siguiendo la línea continuista de las políticas emprendidas por Mazón, no hizo ni una sola alusión al presidente en funciones.
«Diría mentiras si no dijera que ya estoy trabajando, pensando y pensado en nombres y en ponerse a la faena cuanto antes posible. Hay mucha faena por hacer, pero ya llegará el martes, hay que medir los tiempos», dijo Pérez Llorca, que ayer se despedía del Ayuntamiento de Finestrat tras diez años como alcalde.
La previsión es que hoy el BOE publique el nombramiento de Pérez Llorca como presidente de la Generalitat. A continuación, debe convocarse un pleno para que tome posesión, que sería el martes, y ese mismo día, se procedería a nombrar un nuevo Consell.
Solo el jefe del Gobierno valenciano sabe qué nombres tiene en mente, pero en los corrillos se da por seguro que optará por quitarle a la vicepresidenta de la Generalitat, Susana Camarero, las competencias en materia de portavocía. Quien la sustituya debe ser una persona que sepa esquivar, pero también rematar y meter goles.
Camarero ha tenido que responder cada semana a las mil y una cuestiones que los periodistas le han preguntado sobre Mazón. Ha dado la cara por él aunque no a todos les parecía siempre suficiente.
La vicepresidenta primera asumió esta responsabilidad en la remodelación que Mazón ejecutó tras la dana. Con la salida de las conselleras Salomé Pradas y Nuria Montes, la consellera de Hacienda, Ruth Merino, dejó la portavocía y ahora es uno de los nombres que más suena para salir del Consell.
Además de estos dos cambios, para que Pérez Llorca consiga imprimir su sello en este Gobierno debería ejecutar alguno más. «De esto nos enteraremos la noche de antes... Siempre es así,» bromeaba un miembro del Consell. Será, la cuarta remodelación en dos años de legislatura.