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Saldremos más pobres

¿Saldremos mejores de la pandemia? ¿Habremos apendido algo? Durante el confinamiento se han escrito ríos de tinta sobre cómo saldremos de esta y lo único seguro es que seremos más pobres

cáritas diocesana y cruz roja
multinacionales de la solidaridad FOTO: José Maluenda

Mientras la campaña del Gobierno de Pedro Sánchez inundaba los medios de comunicación la semana pasada con el lema «Saldremos más fuertes», las colas para recibir comida daban la vuelta a la manzana en varias ciudades españolas. Pocas veces un mensaje político había concitado un rechazo tan unánime. Nadie parece haber entendido qué significa que saldremos más fuertes de la peor crisis sanitaria del último siglo. Sobre todo porque existe el acuerdo general de que saldremos menos, más desunidos y, definitivamente, más empobrecidos.

Las cifras de atención de organizaciones como Cáritas o Cruz Roja ponen de manifiesto que la población está pasando unas penurias propias de épocas de posguerra, tiempos en los que hasta alimentarse tres veces al día supone una proeza. Los testimonios de personas que nunca habían solicitado en su vida ayuda a un banco de alimentos o una ONG se cuentan por miles. El parón económico ha dejado sin recurso alguno a muchas familias que vivían al día y que se han visto abocadas a recurrir a la caridad.

Una vez más, la sociedad civil ha estado a la altura del reto humanitario y las filas de voluntarios se han engrosado con miles de ciudadanos que se han sentido llamados a movilizarse para tender la mano a los más desfavorecidos. Han sido incontables las iniciativas privadas de todo tipo. Desde la fabricación de mascarillas a la recogida y reparto de productos de primera necesidad. La abrumadora respuesta ha vuelto a poner de manifiesto que la solidaridad es uno de nuestros valores más fuertes. La reacción empresarial también ha sido formidable. Grandes firmas como Mercadona o Inditex se han volcado a través de donaciones de material y alimentos y sus ejecutivos han inyectado grandes sumas de dinero a organizaciones de lucha contra la pandemia, que han salido directamente de sus sueldos. Sin embargo, a pesar de esta cadena solidaria, los grandes bancos de alimentos han dado la voz de alarma. Se han quedado sin existencias, la demanda les ha sobrepasado. Es que no saldremos más pobres: ya lo somos.