El error de Kanye West: se confunde de rey en su ópera

El "artista más grande que Dios ha creado” toma a Darío I por Nabucodonosor II

Cartel de la ópera que estrenará el domingo Kanye West

Una ópera. Es la penúltima ilusión en la que se ha embarcado Kanye West, el autoproclamado “artista más grande que Dios ha creado”. Tras estas declaraciones y después de visitar dos cárceles norteamericanas en Houston, donde actuó para un escogido número de presos con los que bailó y para quienes cantó, el esposo de Kim Kardashian ha anunciado en redes sociales que ha dado a luz una ópera basada en la vida del rey Nabucodonosor, personaje al que él mismo encarnará. Todo dentro de esa estela de exceso que flota siempre alrededor del cantante y su bizarra familia.

Montar una ópera, que estrenará el domingo 24, no es tarea baladí. Se necesita una infraestructura adecuada, voces, principalmente, voces, una dirección de orquesta, una de escena, figurantes... y asesores históricos, sobre todo en un proyecto de esta envergadura y tratándose del personaje en el que se va a centrar la obra.

Con toda la barba

Sin embargo, lo que ha saltado a la vista en primer lugar es que el personaje que aparece en el cartel publicitario no sería Nabucodonosor II sino Darío II, una confusión de bulto que aún se hace más chocante si tenemos en cuenta que a ambos personajes les separa un siglo. Nabucodonosor II vivió del siglo VII al VI antes de Cristo. Fue un monarca que aparece en la Biblia como el rey pagano que tuvo unas curiosas ensoñaciones. Darío I es más moderno, un siglo posterior, del VI al V antes de Cristo, un gran conquistador del mundo persa. Nada que ver uno con otro. Si acaso, la barba.

La publicación digital “The Art Newspaper” es quién se ha dado cuenta del error. Para evitar confusiones que muchas veces son casi imposibles de vadear, “¿Por qué no elegir un grabado de William Blake?”, se preguntan desde la publicación. Hasta el momento ni West ni el diseñador de la invitación Nick Knight se han apercibido de la equivocación y si se hubieran dado cuenta han dejado pasar el tiempo. Confiemos en que el majestuoso estreno en la Hollywood Bowl no haga que Darío I se remueva en su tumba.