«Fausto II», el arcoiris de Miquel Barceló

El pintor presenta la última entrega de su personal lectura del clásico de Goethe al mismo tiempo que trabaja en «La metamorfosis» de Franz Kafka, un proyecto que no se publicará hasta el año que viene

Una de las ilustraciones que ha realizado Miquel Barceló para su lectura de «Fausto»Miquel Barceló

Miquel Barceló acaba su duelo con la más conocida de las obras de Johann Wolfgang von Goethe: su personal inmersión en «Fausto» al que ha dedicado no pocos esfuerzos. Galaxia Gutenberg publica estos días el segundo volumen de la lectura que el pintor ha realizado del gran poema alemán. Diez años después de haber trabajado hasta el fondo con la «Divina Comedia» de Dante Alighieri, Barceló volvió a enfrentarse a otro autor clásico el pasado año con la primera entrega de «Fausto». Ahora, como siempre de la mano de Galaxia Gutenberg, llega el segundo volumen de este «tour de force» del artista mallorquín.

«Hemos estado trabajando hasta el final porque Goethe es un escritor que quiere meterlo todo dentro. Es posmoderno», explicó ayer el pintor en un encuentro con la prensa para presentar el segundo volumen de «Fausto». «En este libro hace bromas, pero también tragedia griega porque va en todas las direcciones. En la primera parte de “Fausto” es evidente que bebe mucho de Shakespeare con una voz que se reconoce mientras que en la segunda su influencia es la Biblia con coros de distintas voces. Es un autor que tienes intuiciones geniales», subrayó Barceló.

El pintor ha trabajado en el libro llevando consigo hojas, pinturas y libros a todas partes donde podía ponerse con este proyecto deslumbrante. En este segundo tomo se ha colado la huella de la India, un país en el que suele pasar largas temporadas. «Casi todo está pintado al aire libre entre la India, Tailandia y París. La India tiene mucha intensidad de color. Es un país en que necesitas gritar para que te escuchen. Pues con la pintura pasa lo mismo. Cuando veo que hay mucha gente en Mallorca me marcho a la India a caminar. Allí, cerca del Himalaya, me dejan un lugar en el que puedo trabajar tranquilo. Quería que la segunda parte fuera distinta de la primera, pero no ha sido deliberado que haya sido tan colorista». De ese proceso creativo son las 74 piezas que forman parte del libro que se suman a las 71 de la primera entrega de esta obra. Todo ello combinando acuarelas y carbón para adentrarse en la historia que el pintor calificó como «una distopía posmoderna, un péplum, que indaga en lo que hacemos con el Deseo y el Poder».

Lágrimas por Kafka

Para poder adentrarse en «Fausto», Barceló lo ha tenido en cuenta todo. «He mirado todo lo que se ha hecho con el texto de Goethe, especialmente la labor de Delacroix. Bueno, tampoco he querido mirar demasiado para no estar contaminado», dijo para añadir que con todo esto cerraba un ciclo. «Cuando llegué a París para instalarme compré dos de las litografías que Delacroix realizó para “Fausto”. Eran muy baratas. Evidentemente ahora las he tenido en cuenta», añadió. Precisamente el museo parisino de este pintor francés es el primero que ha mostrado interés por exponer los originales de Barceló para su «Fausto». Tampoco se descarta que las obras puedan viajar a Alemania, concretamente a Fráncfort coincidiendo con el hecho de que España es el invitado de honor de la próxima edición de la feria editorial que se celebra en esta ciudad germana.

Pero Goethe no es el único escritor que ha preocupado a Barceló en los últimos meses. Uno de los más célebres textos de Franz Kafka también ha contado con la intervención del pintor: «La metamorfosis». «Es el primer libro que leí que me cambió. Me acuerdo que volví a casa y me encontré a mi madre llorando porque había leído este libro. Iba por Palma en mi juventud buscando los libros de Kafka y los leí todos. Para mi su efecto era el mismo que cuando en la única galería que había en ese momento en Palma se exponía un cuadro de Tàpies. Fue el mismo impacto. Ahora lo he vuelto a leer y me ha parecido un libro divertido, la historia de un adolescente con una erección. No pensaba que pudiera ser ilustrable porque es una obra muy intensa», comentó el pintor. Todavía no hay fecha de publicación de este trabajo, pero será Galaxia Gutenberg quien se encargue de editarlo mientras que en Francia lo hará Éditions Gallimard.

La relación de Miquel Barceló con la lectura viene de lejos, de cuando convirtió a las bibliotecas en uno de los temas más reconocidos y celebrados de su pintura, hasta el punto de retratar, como recordó ayer, a Goethe en su estudio rodeado de sus libros, una obra que el artista guarda en su colección. El hombre que hoy posee la biblioteca personal de Paul Bowles reconoció que «antes viajaba a todas partes con un baúl lleno de libros, pero muchas veces acababan las termitas comiéndose el papel». Cuando se le pregunta por un autor con el que enfrentarse pictóricamente, no lo duda: el último volumen de «En busca del tiempo perdido» de Marcel Proust.