El sueño de traer a España el ballet de Igor Moiseyev

La productora Tatiana Solovieva, muy vinculada a nuestro país, es la artífice de una gira por varias ciudades españolas que mañana recala en el Teatro Real de Madrid. Todo un acontecimiento

El mundialmente famoso ballet de Igor Moiseyev vuelve a España después de veinte años, y en seis únicas funciones. Ya ha pasado por Sevilla (Cartuja Center Cite), Murcia (Auditorio Víctor Villegas), Pamplona (Auditorio Baluarte), San Sebastián (Kursaal) y mañana llega al Teatro Real de Madrid para poner punto final el miércoles en Zaragoza (Auditorio). Tatiana Solovieva (www.balletruso.com), la productora que lo ha hecho posible, habla de esta gira y de la dificultad de traer a España un espectáculo de estas características.

-¿Como ha logrado traer a España el ballet de Igor Moiseyev?

-Era un sueño impensable. Es una de las compañías de mayor nivel del mundo. Su coste es inasumible sin un patrocinador. Conozco desde hace años a la directora actual del ballet, Elena Shcherbakova, pero no podía ni pensar en traerlo sin el apoyo de un importante patrocinador como en este caso Gazprombank.

-¿Qué va a ver el público que asista al espectáculo "Danzas de los pueblos del mundo"?

Las más famosas coreografías del repertorio de Igor Moiseyev. Un viaje festivo por las culturas del mundo. Cómo decía Moiseyev: la danza popular es el “retrato plástico de la gente”, “la coreografía de la nación”, una galería de arte con la colección de cuadros únicos. Igor Moiseyev creó más de 300 coreografías, pero es imposible traerlas todas en un programa. Dudábamos si había que traer La Jota Aragonesa, por ejemplo, creada por Moiseyev tras su primera visita a España en 1966, con música y coreografía rusa y bailada por rusos, valorando así la importante aportación del arte popular español a la cultura universal. Por esta coreografía Moiseyev fue condecorado con la Gran Cruz al Mérito Civil por el Rey Juan Carlos en 1996. Traemos el cuadro coreográfico Fútbol, un fragmento del primer ballet de gran formato que Moiseyev hizo para el Bolshoi con tan solo 24 años, algo excepcional. Y además famosas coreografías rusas, como Verano, Kadril, Partizanos, Marineros, tan apreciadas desde hace 50 años, el Sirtaki griego, danzas de Moldavia, Gaucho argentino y otras muchas.

-Seis únicas representaciones y mañana en el Teatro Real con orquesta en directo, ¿ha resultado complicado?

Sí, algo complicado al no estar incluida en la programación regular del Teatro Real, y, al figurar en “eventos ajenos”, el esfuerzo para la producción ha sido muy considerable. Pero me siento feliz de poder ofrecer esta ocasión al espectador madrileño, al igual que al de Sevilla, Murcia, San Sebastián, Pamplona y Zaragoza.

-Moiseyev está considerado como un referente universal de los creadores y maestros de la coreografía, ¿qué destacaría de él y de las características de su ballet?

-Es uno de los coreógrafos que más ha influido en el desarrollo de la danza del Siglo XX. Fusionó los conocimientos centenarios del ballet clásico académico con las inagotables fuentes del folclore, y creó un nuevo género de la danza: la danza popular escénica; creó un nuevo modelo de compañía artística: el conjunto de danzas populares, creó una nueva forma de enseñanza: la escuela de danzas populares. Plasmó las ideas de la época. El Creó una compañía con un altísimo nivel en los artistas, los mejores. Pertenecer a ella era el sueño de cualquier bailarín. Hizo una unidad, sin diferencias entre los solistas y el cuerpo de baile, sin individualismos, privilegios o divos. Con ese mismo espíritu lo continua Elena Shchervakova, su actual directora.

-Entre sus grandes hitos como productora está haber traído a España a Maya Plisétskaya, al Ballet Imperial Ruso, al de San Petersburgo de Andrey Batalov, y haber llevado a la Opera de Odesa a Montserrat Caballè y a Paco de Lucía al Palacio del Kremlin, entre otros. ¿Cuál es el que mayor satisfacción personal y profesional le ha producido?

-Que grandes figuras internacionales confíen en mí para ser su representante es lo máximo a lo que cualquier productor puede soñar. Compartir con ellos proyectos profesionales me llena de satisfacción. Y resulta muy enriquecedor.

-Usted llegó a España hace caso 30 años con 300 dólares en la maleta y muchos deseos de dar a conocer el arte ruso a los españoles. Y desde 2015 es la representante en España de la Unión Internacional de Artistas de Rusia y fundadora de la Unión de Artistas de Rusia en España. ¿Qué balance hace de ese periodo?

-Sí, dicho con humor era el dinero que tenía en el bolsillo. Desde que a los 14 años entré en el conservatorio profesional, tenías un sueldo si en los estudios sacabas notable o sobresaliente. Y la vida era muy barata. Viajaba mucho, asistía a espectáculos y trabajaba como artista en una de las mejores compañías de Moscú. Al llegar a España me di cuenta que vivir era más caro, y con gran ilusión me puse a realizar proyectos, porque siempre me ha gustado estar cerca de gente con talento, ideas y cultura. Y poder compartirlo con los espectadores ha sido un honor y un orgullo

-Bailarina, cantante, productora y madre, ¿ha cumplidos sus sueños?

-Sí. Pero sigo soñando. Me siento bien cuando veo a los espectadores disfrutar con el arte y me gustaría seguir haciendo feliz a la gente.