Los cascos

Siempre digo, exagerando, que los periodistas del mundo del deporte son bastante descuidados con el uso del idioma, pero no es nada justo. Iñaki Cano es prueba de ello

Ruben Mondelo

Este viernes tuve una de esas comidas en las que se disfruta de la compañía y de las viandas. En el restaurante La Tienta, en el castizo barrio de Ventas, nos reunimos la tropa que hace posible el programa de Herrera en Cope, capitaneados por Mónica, un bellezón con la cabeza amueblada para organizar todo tipo de eventos, y algún que otro colaborador como quien esto suscribe.

Cerca de 40 personas “humanas”, en infeliz tautología del gusto del Herrera, alrededor de una extensa mesa y con charlas cruzadas, animadas por ese espíritu navideño que tanto denuestan los “progres” y con la vista puesta en algunos días de asueto para festejar el nacimiento de un Niño muy pobre en Belén al que los cristianos veneramos como el Hijo de Dios.

Tuve el placer, además, de conocer en persona a algunas de las voces que me acompañan muchas mañanas desde que me levanto de la cama hasta que llego a la universidad (Araquis y Ganga). Pero, para mi sorpresa y gozo, vino a recoger a su santa un periodista a quien admiro desde hace ya luengos años, cuando en 1981 le escuché en Radio España, pasando por “La tremolina” en Cope, en 1986, y las múltiples colaboraciones que hizo en TVE a partir de 1988 en diversos espacios deportivos. En 1995, gracias a él, me enganché a “Estudio Estadio”. Ya lo habrán adivinado. Se trata del gran Iñaki Cano.

Siempre digo, exagerando, que los periodistas del mundo del deporte son bastante descuidados con el uso del idioma, pero no es nada justo. Ha sido Iñaki, en la charla de sobremesa, quien me ha dado el titular del artículo de hoy: “Yo, en la radio, me rebelo cuando me dicen ponte los cascos. Eso, para los caballos. Yo me coloco los auriculares”. Y tiene toda la razón.