Cultura

Fuel Fandango: “Sólo el arte puede salvarnos”

El dúo publica «Origen», un disco en el que hay en percusiones africanas, samplers de flamenco antiguo y electrónica que presentan en Inverfest

El cuarto disco de Fuel Fandango, «Origen», es una vuelta de tuerca. El dúo formado por Alejandro «Ale» Acosta y Cristina Manjón, «Nita», sigue avanzando hacia el horizonte, tratando de encontrar algo que les emocione, que pase a formar parte de ellos y que se destile en su música. Ahora, la mezcla bidimensional de la electrónica y el flamenco gana una tercera variable: la negritud de los ritmos de baile que aprendieron junto a Toumani Diabaté.

–¿De qué habla este trabajo?

–Ale: De estar conectados con las raíces, con la naturaleza y nuestro entorno, porque vivimos bajo un metacapitaslismo que nos desconecta de nosotros mismos, aunque suene a obviedad.

–Se puede vivir con menos.

–Nita: Cada uno tiene su manera y es respetable, pero hay que acercarse a la naturaleza propia, creo. Tiene más sentido que el capitalismo absurdo y desmesurado de consumir y producir para llegar a algún lugar que no sé cuál es. Creo que este disco es un homenaje al ser humano.

–¿La música qué papel juega?

–N.: la música ya es en sí misma un acto de rebeldía. Nos están programando para algo y el arte es lo único que puede salvarnos. Es lo que nos permite evitar el camino que nos tienen preparado y ser libres. Hay gente que está muy condicionada por lo que se lleva, lo que se compra o lo que más vende, las modas. Pero convertir algo en tu camino y tu universo, eso solo lo puede hacer el arte. Nosotros hemos ido a África a sitios donde no había ni dónde poner el teclado. En Bamako, por ejemplo. Y fue nuestra mejor experiencia.

–A Bamako no se va a ganar dinero, ¿por qué fueron?

–N.: no, claro, fuimos porque nos gusta el arte y trabajamos por amor al arte muchas veces.

–A.: Si te ofrecen una semana de convivencia con músicos como Carles Benavent, Jorge Pardo, Tino Di Geraldo... tienes que ir. Y con Toumani Diabaté y sus hijos, Bala y Sidiki, con los que convivimos en su casa. Para nosotros esas oportunidades son las más enriquecedoras y tenemos imán para los lugares inhóspitos.

–¿A dónde más han ido?

–N.: en Suazilandia, que es un país de los más pequeños del mundo, en el Bushfire Festival.

–A.: Es una de las tres monarquías absolutas que quedan en el mundo. Es alucinante. Y hemos ido a China, Australia, y siempre aprendemos algo.

–N.: por amor al arte, de verdad, el dinero nos da igual. No hacemos la música para eso, nos gusta conocer.

–¿Sabían de música africana?

–A.: Somos unos enamorados de la música africana no solo de raíz, sino de baile. Nos encanta la salsa, y Héctor Lavoe, Willy Colón, Ray Barretto, Fania All Stars... son básicos en nuestra enciclopedia musical, pero nunca nos habíamos puesto a hacerlo. Y en este disco hay una pequeña reminiscencia a la bachata que nunca nos habríamos imaginado hacer.

–Nita: Y utilizamos instrumentos artesanales comprados en todos estos países adonde hemos ido.

–¿Y qué papel juega la tradición local, la española?

–N.: hay samplers de copla, de flamenco, de una fiesta por bulerías de los años 40 en Jerez...

–A.: yo recopilo muchas grabaciones antiguas. Igual que los raperos samplean a James Brown, nosotros desde el principio lo hemos hecho con lo nuestro. Y a Nita es que le sale el flamenco siempre.

–N.: eso no se puede estudiar. Los andaluces nacemos así, pero luego puedes ser más abierto a la hora de cantar o menos. Yo nunca me quise dedicar a nada en concreto porque me gustaba Michael Jackson y Freddie Mercury y Marifé de Triana y Camarón. Por eso encontrar mi sonido me ha llevado años. Quería cantarlo todo y tuve que darle muchas vueltas. Pero yo no me caso con nadie, me considero muy libre.

–¿Ustedes se abstraen de las tendencias? Parece casi imposible.

–N.: No, no es inevitable. Yo no veo la televisión y no tengo Facebook. Me dedico a leer y ver cine. Pareczco una cultureta pero es así.

–A.: Le hablo de algún disco y me pone una cara...

–N.: escucho música nueva pero también muy antigua para llegar a mi sonido. Escucho a los maestros. Pero me ahorro la televisión. Me gusta Nils Frahm o Moderat y otras cosas muy actuales, pero estoy un poco desconectada porque no me emociona cualquier cosa. Prefiero estar desinformada para tener más armonía con el mundo. Porque, si no, sufro. Soy muy sensible y me afecta lo de fuera. Para eso me he creado mi micromundo donde no me afectan las cosas.

–Pero Ale sí que está al día.

–A.: Aprendí a producir hace 20 años y ya he pasado unas cuantas modas. Me voy quedando con las cosas que me gustan. Empecé con el punk rock y he pinchado house y techno muchos años. Y ahora me gusta el trap y la electrónica de ahora y pillo sonidos, pero la experiencia de 20 años es la que manda.

–N.: Yo creo que la única manera de ser auténtico es quedarse con lo que te interesa de cada cosa. No rechazar la tendencia aunque sepas que es pasajera, sino tomarla y hacerla tuya.