Addio a Mirella Freni, la última “prima donna”

La soprano, una de las voces fundamentales de la lírica del siglo XX, falleció a los 84 años

“Fue una cantante lírica pura en sus tiempos más florecientes, que sirvió como nadie para papeles como la Mimí de “La bohème” o el de las criadas de Mozart, para el que se requiere a cantantes listas y avispadas y que ella bordaba, caso de Susana de “Bodas de Fígaro” del que existe una grabación de referencia dirigida por sir Colin Davis y Jessy Norman”. Quien habla es el crítico Arturo Reverter, que ofrece así unas pinceladas de quien ha sido una de las voces más importantes de la lírica del siglo XX.

Mirella Freni nació en Módena en 1935, lo mismo que su colega y amigo del alma Luciano Pavarotti. Las madres de ambos trabajaban en la cigarrera de la ciudad y a ambos los amamantó el mismo ama de cría, una anécdota que les unió ya para siempre. Ella comentaba con gracia: “Ya se imaginan quién de los dos se bebió toda le leche...” en referencia a la oronda y grande figura del italiano y al pequeño tamaño de la soprano. Recuerda Reverter una “Bohème” en los años 70 cantada en Madrid con Pavarotti, “cuando los dos estaban en su plenitud. Años después la grabaría con Karajan en una versión incuestionable. Ese papel lo hacía suyo".

Soprano lírica pura

Cuentan que la primera vez que pisó un escenario era un niña con apenas diez años. Cantó “Un bel dì vedremo” de “Madama Butterfly” para un programa de radio. El gran Beniamino Gigli la aconsejó que lo dejara hasta crecer un poco más si no quería destrozarse la garganta. Y ella siguió su consejo. Debutó a los 19 años con Micaela (de “Carmen”, un papel que marcaría su carrera) de Bizet en el teatro de Módena y decidió eliminar la letra”g” de su apellido (que en realidad era Fregni) para que se pudiera pronunciar mejor.

Poco después se casó con su profesor de canto, Leone Maggiera,y decidió retirarse temporalmente para atender a su hijo. Regresó a los escenarios tres años más tardes y se fue convirtiendo en una voz de referencia. Fue Manon, Adriana, una Mimí única, Zerlina, Amelia, Elvira, Leonora y Tosca, un papel que, según Reverter, acometió en el momento justo, es decir, cuando ensanchó su voz: “Se decidió entonces por personajes de mayor enjundia dramática, aunque después optó por otros más veristas”. Llegaron entonces Desdémona, Elisabeta y Aída.

Domingo y Netrebko

En 1981 volvió a contraer matrimonio, esta vez con el bajo Nicolai Ghiaurov. Juntos compartieron escenario y juntos también pusieron en marcha el Centro Universitario de Bel Canto en Vignola, donde impartieron clases desde 2002. Publicó sus memorias con el nombre de “Mio caro teatro”, donde combinaba lo que había sido su vida y su carrera.

El mundo de la ópera se ha tenido de negro. Plácido Domingo escribía en su Instagram : “Mi querida Mirella, mi corazón está roto. ¡Cuántas emociones vivimos juntos! Mis pensamientos vuelven a nuestras numerosas actuaciones, a la risa compartida, la magia de tu voz es la musicalidad sin igual. Tuve el honor de conocerte profesionalmente y ser tu amigo. Adiós querida Mirella. Siempre estarás con nosotros. Tu estrella siempre brillará en el firmamento de la música y en nuestros corazones”. Anna Netrebko la recordaba así: “Cada vez que dudaba sobre cómo enfrentarme a un papel la escuchaba a ella”, mientras Irina Lungu le dedicaba la función de “Fausto” desde al öpera de Sydney. Todas las voces tenían sentidas palabras para quien fue genio y figura, una maestra y una referencia dentro del mundo de la lírica y los grandes teatros recordaban el paso por sus escenarios.