“Especiales”: ¿Quiénes son los que nadie ve ni quiere escuchar?

Los directores de «Intocable» vuelven a poner el foco en los sectores más invisibilizados y marginados de la sociedad en un filme profundamente humano

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Tal vez el mundo se divide en dos categorías. Los que ni te ven ni te oyen y los otros. Bruno pertenece sin ningún atisbo de duda a la segunda. Es lo que se conoce por una persona oportunamente buena, excepcionalmente generosa, rendidamente caritativa. Sin paliativos, sin matices, sin renuncias ni objeciones. Este mesías contemporáneo encargado de “Le Silence des Justes”, una asociación autogestionada francesa de origen judío que responde a casos urgentes relacionados con pacientes que presentan casos de autismo severo a los que, la sociedad y las instituciones marginan, y cuya esperanza de mejora es, en su mayoría, escasa o directamente nula, es el protagonista de la nueva historia que los directores de la aclamada «Intocable» necesitaban convertir en realidad, interpretado por un realista y conmovedor Vincent Cassel.

En «Especiales» todo avanza con un ritmo naturalista crudo, político y humano a través de una exactitud tan sensible –que no melodramática ni gratuitamente emocional– que justifica por sí sola la obtención del Premio del Público en la pasada edición del Festival de Cannes y acredita las nueve nominaciones a los Premios César de este año. Éric Toledano vuelve a apostar junto con Olivier Nakache por la construcción de un relato contado desde la intimidad de los sentimientos que de una manera muy sindicalista pretende señalar y denunciar las taras administrativas de un país, Francia que afronta serios problemas a la hora de gestionar lo diferente: «Elegir cómo contar las cosas siempre es algo político. Ambos sentimos una gran atracción por la idea de justicia social y por el poder transformador del cine. Lo que no quiero es que la gente salga de la sala de cine sintiéndose exactamente igual que cuando entró. Que su reacción se mueva en tonalidades grises. Necesito la polarización del espectador. Tanto para lo bueno como para lo malo», comenta Eric Toledano.

El cineasta lanza además un dardo ilustrativo de la situación tan urgente que hay en el territorio galo: «Este tipo de asociaciones están muy desprotegidas y muy expuestas. Su labor no llega a ser lo suficientemente reconocida por el Gobierno porque para ellos, muchas veces, supone un problema que existan organizaciones capaces de hacerle una especie de «competencia» ética. ¿Entonces qué hacemos? ¿Dejamos en la calle a cientos de casos de los que nadie quiere responsabilizarse pero que el Estado necesita para colgarse medallas éticas en términos de política social? –pregunta en voz alta–, es algo muy complejo». Reda Kateb («La noche más oscura), el compañero de Bruno encargado de “Le relais IDF” -la otra asociación que se encarga de orientar a jóvenes inmigrantes y darles la oportunidad de convertirse en cuidadores sociales de estos chicos con autismo-, interpreta el pilar argumentativo restante de este «Campeones» franchute –con el sello distintivo de un trabajo sobresaliente– en donde se fusiona con acertado carácter social el señalamiento institucional, la generosidad de los corazones desinteresados y el hermoso y honesto primitivismo corporal y sensitivo con el que personas con enfermedades como las mostradas en la cinta, son capaces de explicitar su infinita capacidad de amar.