Najwa y la búsqueda del ritmo perfecto

Publica «Viene de largo», un álbum para el que probó a trabajar con varios productores y que mezcla el trap con otros estilos

Najwa
NajwaVirgili Jubero (nombre del dueño)

El camino de Najwa hacia su nuevo disco, «Viene de largo», no fue exactamente sencillo. «Me encanta el hip hop y el trap, consumo muchísima música. Mi teléfono debe estar alucinado con mis gustos porque me gusta de todo, pero tenía una idea clara de lo que quería y no había manera de conseguirlo», asegura sobre una peripecia que le llevó a probar unos cuantos productores. «¿Unos cuantos? No sé, ¿cuatro? ¿cinco? ¿toda España? Con todo dios. Hasta que me dijeron que se acabó, me hicieron frenar. Hice el ejercicio de cambiar las canciones enteras varias veces, de vestiralas de nuevo completamente. Algunas las sacaremos para que veáis las sonoridades que yo quería. Es gracioso de ver», dice sobre un proceso que le llevó a descartar por el camino incluso a El Guincho, que al menos pudo producir «Lento», uno de los singles del álbum.

El problema era llegar a un estilo que no era trap, no era «latin», no era reguetón, por supuesto que no era trip-hop y ni muchísimo menos iba a ser pop electrónico. «Detesto el pop electrónico. Yo buscaba algo oscuro y sexy, con ritmos sincopados que me permitieran meter todo el texto que tenía». El resultado lo presenta el día 5 de marzo en Madrid (Ochoymedio) y el 6 en Barcelona (Razzmatazz).

La alquimia

Finalmente, llegó esa alquimia con Josh Tampico, ingeniero de Red Hot Chili Peppers, que consiguió traducir a un lenguaje musical lo que Najwa ni siquiera podía explicar con palabras. es que eso, como decía Frank Zappa es como bailar sobre arquitectura. Pero bueno, el caso es que tenía reticencias por probar con alguien nuevo, pero Josh es alguien que no le pone demasiada cabeza. Que no te explica si suena como el trap de no sé dónde y no se preocupa de que suene o no suene». Así, lograron llegar a una fórmula que incluye algo de bolero, algo de salsa, algo de árabe sobre unos ritmos graves y, por fin, perfectos para las rimas y el «spoken word» de las letras de Najwa. Unas letras que prefiere no explicar: «Es que el mensaje es tan claro... son muy explícitas, son como para niños. Es tan poco misterioso que si lo explicas, pareces idiota. No me quiero sentir ridícula. Tratan de una persona hablando de cosas que le incomodan». ¿Buscaba una atmósfera distópica o pesadillesca? «Desde donde miro sí que es distópico, no lo que veo, que creo que son esas cosas humanas medio mal gestionadas que llevamos mucho tiempo haciendo mal. Con todo lo que tiene que ver con el capital o el medio ambiente y muchas otras cosas. Pero la forma en la que lo miro es un poco infantil. Veo como unos malísimos y otros que aguantan y me resulta casi un enfoque de ciencia ficción donde se puede luchar contra los malos». Quizá de ahí el título del disco, «Viene de largo», surgido del refranero: «Que las mentiras tienen las patas cortas. Pero hay algunas que llevan mucho con nosotros».