La ruta del dinero nazi: del saqueo a los judíos a Argentina (pasando por Suiza)

Un hallazgo revelador brinda detalles sobre el vínculo entre la Alemania de los nazis e importantes miembros de la sociedad argentina

Gracias a los documentos que encontró un investigador argentino, el Centro Simón Wiesenthal le pidió al Banco Credit Suisse la apertura y acceso a la información de las cuentas bancarias, las cuales fueron congeladas al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Según la organización que estudia el caso, las cuentas localizadas habrían sido utilizadas por los nazis para reunir el dinero del saqueo a los judíos.

“Creemos que este dinero localizado en grandes cuentas inactivas ha sido producto de saqueos a víctimas judías”, informaron desde la entidad. En Argentina, el partido nazi mantuvo una importante actividad política, especialmente durante la década del 30. Para ese entonces, llevaron presentaciones en público y en abril de 1938 organizaron un acto multitudinario en el Luna Park –mayor estadio cerrado de Buenos Aires–.

En el país, los miembros del partido nazi operaban con el nombre de Unión Alemana de Gremios, entidad que funcionaba de coartada para recaudar, administrar y girar fondos para la causa nazi. Las autoridades que conformaron el gobierno de José F. Uriburu –apodado “Von Pepe”– como germanófilo, y Agustín P. Justo permitieron su desarrollo y presencia en el país, un lugar estratégico para las políticas impulsadas por Adolf Hitler.

La lista negra

Las entidades nazis tuvieron dos sedes para sus reuniones en la ciudad de Buenos Aires. Por un lado, se puede mencionar una casa en la calle Moreno al 900 –centro capital–. Por otro lado, también se organizaban en 25 de mayo 145, a escasos metros de la Casa Rosada. En la lista que se encontró figuran empresas como IG Farben (proveedora de gas Zyklon-B, usado en las cámaras de exterminio), y entidades financieras como el Banco Germánico de América del Sur y el Banco Alemán Transatlántico.

Otra figura destacable es Ludwig Freude, un empresario vinculado a la industria maderera que se asentó en el país durante aquellos años. Según explican, mantuvo una relación cercana con el entonces presidente de la nación, Juan Domingo Perón. El documento indica que el empresario aparece como afiliado Nº405 y, al igual que otras 12.000 personas, contribuían a la cuenta bancaria suiza.

Perón y los Nazis

Quien más investigó la vasta red de agentes que trabajaron durante el peronismo original para rescatar criminales de guerra fue el periodista Uki Goñi –incluso logro se desclasificaran documentos–, sobre todo para su excepcional obra “La auténtica Odessa. La fuga nazi a la Argentina de Perón", un minucioso esfuerzo documental publicado en el 2002, que demuestra que esa organización, lejos de ser clandestina, trabajaba directamente desde la Casa Rosada.

Para protegerlos, se puso en marcha un complejo mecanismo que empezaba en Suiza y el Vaticano, continuaba con barcos de la familia Dodero especialmente contratados para la misión y terminaba en la mismísima Dirección Nacional de Migraciones, que fraguaba documentación y entregaba pasaportes con nombres falsos.

Se facilitaba así el ingreso de los criminales de guerra que en la Argentina pudieron confundirse con el resto de la población y mantener una vida normal. De este modo llegaron a la Argentina, entre 1946 y 1950, Josef Mengele, Adolf Eichmann y Eric Priebke, entre los 250 acusados de crímenes de guerra en las cortes europeas y miles de miembros del partido nazi y organizaciones como la SS, muchos de los cuales todavía no pudieron ser identificados.