La Feria del Libro de Madrid se retrasa por el coronavirus

Se celebrará entre el 2 y el 28 de octubre, un mes que coincide con el lanzamiento de grandes títulos

La noticia ha despertado inquietud. La venta de libros en Italia ha descendido un 25 por ciento y la contracción económica de ese sector en este país, según un editor, puede cifrarse, incluso, alrededor de un 50 por ciento. Esta misma persona señala que en España, de repetirse una situación semejante, a lo mejor no se llega a ese volumen de pérdidas, pero podría suponer alrededor de un 30 por ciento. El coronavirus ha sido un agente desestabilizador imprevisto en un mercado como el del libro que siempre ha tenido equilibrios muy justos y que es de una enorme fragilidad, a pesar de ser un de las principales industrias culturales que tenemos y que su aportación a nuestra economía sea muy importante.

Pero en España, sobre todo, lo que preocupa es Sant Jordi y la Feria del Libro de Madrid. Dos eventos que pueden suponer para muchas librerías más del 30 por ciento del volumen de su negocio en ambas ciudades. Barcelona, de hecho, reunió el año pasado en sus calles alrededor de un millón y medio de personas. Esta cifra ha hecho que algunos comiencen a pensar que pueda suspenderse y barajar otro escenario. Un editor sostenía esta mañana que, si se tomara esa decisión, se tenga buen juicio y se «retrase la cita a una fecha posterior. No pasa nada por celebrarse en otro momento. Pero en ningún caso pueden suspenderse, porque este sector las necesita». Pues su pronóstico se ha cumplido. La Feria del Libro de Madrid se retrasa hasta octubre y la propuesta que existe sobre la mesa para que celebre es del 2 al 18 de octubre. Aunque de momento existe un sentimiento de tranquilidad lo cierto es que ya corrían rumores y existía un clara nerviosismo sobre lo que podía avecinarse. Algunos editores ya jugaban seriamente con la posibilidad de que la Feria del Libro de Madrid no llegara a abrir en sus fechas habituales. Manuel Gil, su director, ha declarado que esta decisión se ha tomado porque “había que hacer un ejercicio de responsabilidad debido a la situación de emergencia nacional en la que estamos. La Feria que se celebra en El Retiro mueve más de dos millones de personas y, por eso, de manera unánime, decidimos aplazarla. También escogimos octubre entre todos. Barajamos julio, pero el rigor climático y los niños que ya no acuden al colegio no lo convertían en la mejor opción. Pensamos en septiembre, pero es un mes muy malo para el consumo cultural, porque las familias arrastran muchos gastos con los uniformes colegios. El mes con mejores perspectivas era octubre. Además es cuando las editoriales sacan su artillería, nos permite alejarnos del escenario que dibujan las autoridades sanitarias y permite que la ciudadanía se recupere del shock”.