La increíble historia de la casa natal de Hitler

La vivienda austriaca, que ha sido a lo largo de los años centro cultural, banco y lugar de acogida de discapacitados, se convertirá finalmente en una comisaría

La casa natal de Hitler en Austria pasará a convertirse en una comisaría
La casa natal de Hitler en Austria pasará a convertirse en una comisaríaKerstin JoenssonAP

«Considero una feliz predestinación haber nacido en la pequeña ciudad de Braunau sobre el Inn», escribió Adolf Hitler en su libro «Mein Kampf». El azar hizo que esta pequeña localidad al norte de Austria y cerca de la frontera con Alemania, ocupara desde entonces un extraño capítulo en la historia al ser el lugar en el que vio la luz el dictador que cambió el rumbo del siglo XX. Desde entonces la casa natal de Hitler fue el epicentro de numerosos debates y controversias que finalmente derivaron en la decisión de las autoridades de Austria de convertir el edificio en una comisaría de Policía, según anunció ayer en Viena el ministro de Interior austriaco, Karl Nehammer.

La determinación del Gobierno quiere evitar que el inmueble sea un lugar de peregrinación de seguidores del nazismo y pone fin a un largo tira y afloja sobre el uso que se debía hacer de la casa. «Este es el uso más apropiado para el edificio ya que la policía es la defensora de los derechos y libertades fundamentales», añadió Nehammer en una conferencia de prensa en la que además anunció que el diseño ganador fue adjudicado, entre doce propuestas, al estudio austriaco de arquitectura Marte.Marte.

“Fascismo nunca mas”

El ministro, asimismo, anunció que serán eliminados todos los cambios hechos por los nazis en la fachada del inmueble y dejó claro que no habrá ninguna sala ni monumento conmemorativo. «Austria ha tardado mucho tiempo en este camino de confrontación con la propia Historia pero ahora estamos en el camino correcto», subrayó.

Actualmente hay poco que indique que el edificio fue el hogar del niño que se convertiría en líder del Tercer Reich, desencadenaría la Segunda Guerra Mundial y llevaría a cabo el Holocausto. Una piedra procedente de una cantera del campo de concentración de Mauthausen, que recuerda a las víctimas del nazismo y que tiene grabada la inscripción «Fascismo nunca más» sin mencionar a Hitler por su nombre, será trasladada ahora a un museo en Viena.

«El objetivo no es crear un espacio conmemorativo que se relacione con este nacimiento», dijo Hermann Feiner, jefe de departamento del Ministerio del Interior, a la vez que indicó que la arquitectura de la casa con dos frontones debe ser muy sencilla y discreta. Los costes de las obras de renovación y conversión, que finalizarán en 2023, se han estimado en cinco millones de euros y mantiene la estructura original del lugar, pero con «una apariencia muy reducida, neutralizada», en palabras de Feiner. «La neutralización de todo este sitio fue en última instancia el corazón de este resultado», añadió. De hecho, las fotografías del proyecto ganador muestran una nueva fachada con un sótano casi inalterado y un nuevo techo.

Aunque Hitler nació en esta casa durante la tarde del 20 de abril de 1889, su familia se mudó a otra dirección dentro de la misma ciudad, que finalmente abandonó tres años más tarde. Algo que sin embargo no ha dejado exenta de simbolismo a esta vivienda que ha estado desde entonces cargada de historia. En 1938, tras la anexión de Austria por la Alemania nazi, el edificio fue comprado por Martin Bormann, un estrecho colaborador de Hitler, y los nazis convirtieron el lugar en un «centro cultural». La fachada del edificio fue adornada con esvásticas cuando alcanzó el poder y la calle fue rebautizada como Adolf Hitler Straße. Después de la guerra, el edificio fue comprado de nuevo por la familia de los propietarios originales, que permitieron la instalación de una biblioteca.

Un uso no deseado

De ahí, paso a ser escuela, un banco, un instituto técnico y hasta 2001 un hogar para jóvenes discapacitados. Desde entonces, la casa estaba vacía y el Estado austriaco y el municipio de Braunau pagaban a la dueña 4.700 euros mensuales de alquiler para evitar un uso no deseado del lugar. Desde su expropiación por el Estado austriaco en 2016, empezó una disputa judicial con la anterior propietaria, que llegó incluso hasta el Tribunal Supremo. La corte rechazó la compensación millonaria exigida por la mujer y fijó una indemnización de unos 800.000 euros, con lo que el Ministerio del Interior austriaco pasó a ser definitivamente dueño del edificio.

Con el tema de la propiedad resuelto y con la decisión tomada que instalar allí una comisaría, el Gobierno trata ahora de poner punto final a esta disputa. A diferencia de Alemania, Austria había negado durante mucho tiempo toda responsabilidad por el nazismo, presentándose como la primera víctima debido a la anexión de Hitler a su patria en 1938, aunque muchos austriacos de la época apoyaban con entusiasmo este cambio.