Ennio Morricone, mucho más que la música del “spaguetti western”

El compositor anunció el año pasado su despedida con una gira por varias ciudades europeaa que incluyó Madrid

Toda su vida, noventa años, que se dice pronto, ha estado dedicada a la composición. Nació en Roma en 1928 y ha compuesto la música de más de quinientas películas y series de televisión. En 2006 recibió el Oscar honorífico, y en 2016 el Oscar a la mejor banda sonora por su trabajo para «Los odiosos ocho», de Quentin Tarantino. Fue el broche de oro para un hombre que se hizo grande en el spaghetti western, de la mano de su amigo Sergio Leone, con el que trabajó en cintas como «Por un puñado de dólares», de 1964, «La muerte tenía un precio», de 1965, o «El bueno, el feo y el malo», de 1966.

También ha firmado otras bandas sonoras memorables, como la de «Cinema Paradiso» y «La misión», entre muchas otras. Comenzó a tocar la trompeta cuando era niño y a los seis años ya había compuesto su primera obra. Apuntaba maneras, pues con doce años entró en el conservatorio y se inscribió en un programa de armonía de cuatro años, que acabó en seis meses. Su amigo de la infancia, Ennio Morricone, le pidió que fuera el compositor de sus películas a mediados de los años 50, lo que imprimiría un sello completamente distinto a la banda sonora de los western. A partir de ese momento la carrera del compositor permanecería indeleblemente asociada al mundo del cine.

Siempre se ha hablado de su carácter complicado. El jamás ha hecho una banda sonora, sino sencillamente música. Si la entrevista se realiza en casa del maestro, cuidado con mover un mueble porque puede enfadarse de verdad. Sin embargo, en al distancia corta todo cambia radicalmente. Se define como un hombre tímido muy poco o nada dado a hacer acto de presencia en fiestas o eventos. Prefiere quedarse en casa. Siempre con su música.

A principios del año pasado dijo que se despedía, con una gira por 11 países. Colgaba la batuta para siempre. “Me siento privilegiado de poder festejar mi 90 cumpleaños con esta salud. Es una bendición poder dirigir aún mis conciertos en tantas ciudades europeas maravillosas y estoy muy contento con la generosidad que mi público sigue demostrándome”, decía entonces. Madrid fue uno de esos puntos privilegiados. Aquí también se le pudo escuchar.

La extraordinaria carrera de Morricone fue reconocida en 2007 con un Oscar a su carrera, ampliando así un enorme palmarés compuesto por tres Grammy, cuatro Globos de Oro y un León de Oro honorífico otorgado por la Mostra de Venecia en 1995, además de 27 discos de oro y siete de platino. Ese mismo año recibió el homenaje del mundo de la canción con la publicación del disco tributo “We all love Ennio Morricone”, en el que versionaron sus temas estrellas como Celine Dion, Bruce Springsteen, Metallica, Quincy Jones o Roger Waters, de Pink Floyd.