El Teatro de la Zarzuela no revisará sus textos

Daniel Bianco, director del coliseo madrileño, presenta el curso 20/21, en el que se recuperarán las piezas canceladas por la cuarentena

Se agarra Daniel Bianco a la «prudencia» como norma para la reapertura del Teatro de la Zarzuela. El regreso de «la música con eñe», como la llama el director de un coliseo que ayer presentaba la temporada 20/21. Las butacas quedaban vacías y era el escenario el que se llenaba; la Prensa (cada uno dentro de una parcelita delimitada con cintas blancas) ocupó las tablas de cara al patio y Amaya de Miguel, directora general del Inaem, y Bianco (de espaldas al no público) contaban las novedades del curso que se extenderá del 1 de octubre al 18 de julio.

Serán la «La tempranica» (Gerónimo Giménez) y «La vida breve» (Manuel de Falla) las que inicien el cartel, aunque lo harán combinadas en un solo espectáculo: «Granada», porque, para Bianco, tienen «mucho en común»: «Una historia de amor con Granada como paisaje de fondo, de ahí el nombre que hemos escogido». Será el primero de los nueve títulos de teatro musical que se programarán: cuatro recuperaciones de patrimonio lírico («Marianela», «Las calatravas», «Benamor» e «I Tre Gobbi») y cinco producciones de gran repertorio, «La tempranica», «La vida breve», «La del manojo de rosas», «Luisa Fernanda» y «El rey que rabió». Unos títulos que se subirán al escenario de la calle Jovellanos durante 173 funciones, lo que supondrá un aumento del 50% desde que Daniel Bianco recalara en el coliseo madrileño en 2015.

Además, la Zarzuela se ha comprometido a recuperar todos los títulos cancelados durante la pandemia, que se reprogramarán entre «esta temporada y las siguientes», afirmaba el director de «un horizonte de esperanza en el que nadie se puede quedar atrás». Era esta una de las grandes preocupaciones del teatro y, por ello, «con el fin de paliar el enorme impacto de este parón obligatorio» y siguiendo las directrices del Inaem, se ha vuelto a contar con los proyectos ya comprometidos. Entre esas recuperaciones estará «Luisa Fernanda», pieza en la que el pasado curso debía actuar Plácido Domingo, pero que fue apartado tras las acusaciones de abusos sexuales. Una medida ratificada ayer nuevamente por De Miguel, que aseguró que «se mantendrá la decisión» y que «no es cuestión de dar una segunda oportunidad o no».

En cuanto a la nueva normalidad, Bianco es «optimista», dice. Confía en el futuro y asegura que «sí, son tiempos muy difíciles, pero aquí estamos para presentar una temporada que los haga más luminosos». Una programación que «pretende ser un gran abrazo que nos ofrezca ese calor en el corazón que enciende siempre la música española».

Otra realidad es la del revisionismo histórico que tantas estatuas se está llevando en medio mundo. Un nuevo examen que Bianco no está dispuesto a pasar a la zarzuela: «La historia es la que es y la música también lo es. No tengo miedo a que ocurra nada ni creo que tengamos que hacer revisión de la historia: además, soy positivo y miro hacia adelante». Es más, reconoce que cuando se encuentra con una pieza en la que aparece una mujer en un tercer plano o maltratada «a ojos de hoy» busca a un dramaturgo que pueda «hacer una adaptación, pero no creo que se deba revisar la historia. Yo miro hacia adelante».