Muere Carl Reiner, leyenda de la comedia estadounidense

El popular actor de "Ocean's Eleven" fallece a los 98 años en su casa de Beverly Hills

Muchos le recordaran por su aparente candidez de jubilado ulceroso con gafas setenteras y gorro de pescador con espíritu de ladrón en “Ocean’s Eleven” bajo la identidad de Saul Bloom. El escritor, productor, director y actor que formó parte del legendario equipo de cómicos de Sid Caesar, creó la serie de televisión estadounidense “The Dick Van Dyke Show” y dirigió varias películas exitosas con Steve Martin como acompañante inseparable, Carl Reiner, ha muerto a los 98 años por causas naturales en su casa en Beverly Hills, tal y como ha comunicado su asistente Judy Nagy a Variety. En sus últimos años, Reiner fue un anciano venerado y respetado por su versatilidad como intérprete y su carácter multidisciplinar como cómico y guionista. Curiosamente se desenvolvía con bastante agilidad en las redes sociales y mantuvo una presencia muy activa en Twitter hasta el último día de su vida y fue muy constante en su oposición al presidente Donald Trump.

Hasta los años 80 y 90 Reiner se mantuvo en la primera línea de popularidad gracias a su participación en la trilogía de “Ocean’s Eleven” así como apariciones en televisión con papeles recurrentes en las comedias “Two and a Half Men” y “Hot in Cleveland”. También utilizó su voz para doblar a diferentes personajes de programas como “Family Guy”, “American Dad”, “King of the Hill” y “Bob’s Burgers”. En 2000, fue honrado con el “Premio Mark Twain de Humor Americano” en el Centro Kennedy. Fue autor o coautor de 18 libros, con su autobiografía “Too Busy to Die” debutando en 2017. Ese mismo año hizo inmortalizar sus huellas de manos y pies en el TCL (anteriormente Teatro Chino de Grauman), junto con las de su hijo, el también director y escritor Rob Reiner.

Nació en el Bronx el 20 de marzo de 1922. Sus padres eran inmigrantes judíos. Su padre, un relojero llamado Irving, nació en Austria mientras que su madre, Bessie, era de origen rumano. Fue el hermano mayor de Reiner, Charlie, quien inspiró a Carl a actuar después de que Reiner se enteró de un taller dramático gratuito, pero desafortunadamente, Charlie Reiner moriría en la Segunda Guerra Mundial. Tras pasar breves períodos en el stock de verano y en el circuito del Cinturón de Borscht, el primer lugar vacacional que hubo en Estados Unidos durante el siglo XX bautizado como “los Alpes judíos”, fue reclutado en la Fuerza Aérea del Ejército. A pesar de mantenerse durante toda la guerra en ese puesto, supo establecer estrechos vínculos con el mundo de la actuación a través de su intervención en espectáculos alrededor del teatro del Pacífico y pronto destacó por su capacidad de entretenimiento para con las tropas.

Reiner destacó por primera vez como miembro del reparto habitual de “Your Show of Shows” de Sid Caesar, por el que ganó dos premios Emmy en 1956 y 1957 en la categoría de apoyo. Conoció a Mel Brooks, amigo inseparable y socio frecuente de comedia y a Neil Simon durante su etapa con César. Tiempo después Brooks y Reiner continuarían colaborando hasta crear el sketch cómico “2000 Year Old Man” durante la década de los cincuenta. Los dos mantuvieron una larga amistad y un estrecho vínculo profesional durante toda su vida. Hizo su debut como director en 1967 adaptando su propia novela de 1958, “Enter Laughing” en donde un niño judío ingresa, pese a las reticencias iniciales de su madre, en el negocio del espectáculo. Más tarde dirigió la clásica película de Steve Martin “The Jerk” en 1979 Después llegaría “Cliente muerto no paga” (1982) y justo un año después “Un genio con dos cerebros”. El idilio profesional entre Reiner y Steve Martin llegaría a rematarse con un tercer encuentro en “Mi otra mitad”.

Su aportación al mundo de la comedia y su talento innato quedaron homenajeados tras recibir en 2009 el Premio del Sindicato de Guionistas, con el que se reconocía tanto su legado escrito como su valioso servicio al gremio, la industria del entretenimiento y la comunidad en general. La esposa de Reiner, Estelle, con quien se había casado desde 1943, murió en 2008. Además de Rob Reiner, esta leyenda de la comedia otorga el regalo de la ausencia a su hija Sylvia Anne y su hijo Lucas.