“Cinema Paradiso”: no hay mayor imán para volver a las salas

La obra maestra de Tornatore celebra la reapertura de los cines. Una película que en su estreno en Italia en 1989 resultó ser un auténtico fiasco de taquilla

Cuando Enzzo Cannavale asiste desencajado, nostálgico, hinchado de tristeza a la demolición inminente de Cinema Paradiso (templo audiovisual del que es dueño) mientras la nube de polvo ocasionada por el derrumbamiento de las estructuras del edificio coloniza cada rincón de la plaza del siciliano pueblo de Giancaldo, uno es capaz de leer en su mirada rota el dolor acorazado del paso del tiempo. La destrucción de un símbolo. La, en ocasiones, tardía llegada del progreso. La desaparición de una época. La irremediable extinción del pasado. Tan solo una frase es capaz de asomarse temblorosa por su boca en ese momento: “El cine ahora mismo no es más que un sueño”.

No resulta difícil perder la cuenta de las veces que ha podido repetirse esta escena en las cabezas de toda una generación. Personas amantes del séptimo arte, fieles admiradores de Giuseppe Tornatore o simplemente espectadores y curiosos de finales de los ochenta que, llamados por un impulsivo arrebato de añoranza, han recordado instantes de una de las grandes obras clásicas del cine europeo. “Cinema Paradiso” es una de esas películas que no solo envejece bien sino que siempre tuvo una buena juventud. Volver a ella es como volver a esos mismos lugares en los que uno amó la vida que tanto le gustaban a Chavela. Tal vez por eso revisitarla cada cierto tiempo en una pantalla grande reconforta tanto el espíritu y trae a la memoria la litúrgica experiencia de desarrollarte y crecer sentado en la butaca de una sala de cine.

Desde la distribuidora A Contracorriente Films han pensado que si existe una ocasión oportuna para rescatar la fascinante historia de Alfredo y Totò y utilizarla como revulsivo efectivo de cara a la reapertura de los cines tras el apagón ocasionado por la crisis de la COVID-19, es, sin duda alguna, ahora. La obra más reconocida de Giuseppe Tornatore aterriza en 150 cines españoles para que las salas no se mueran de frío. Cadenas como Reonir, Kinépolis o Yelmo acogerán en un sinfín de ciudades (Madrid, A Coruña, Álava, Alicante, Almería, Asturias, Córdoba, Baleares, Barcelona, Burgos, Cádiz, Castellón, Ciudad Real, Córdoba, Cuenca, Girona, Granada, Guadalajara, Guipúzcoa, Sevilla o Zaragoza entres otras), la fascinante reposición.

Celebración eterna

Una de las realidades que mejor reflejan la mitificación y el éxito de “Cinema Paradiso” se encuentra precisamente en la necesidad de seguir celebrándola pase el tiempo que pase y aferrándose a ella como un talismán del mundo audiovisual. Si en 2013, justo cuando se cumplieron 25 años de su nacimiento cinematográfico, salió a la venta una versión restaurada del negativo original de la cámara con el corte del director mucho más extendido, fue tan solo un año más tarde cuando A Contracorriente decidió reestrenarla en nuestro país en mitad de un contexto ligeramente complicado para las salas de exhibición a modo de antídoto contra los cierres que se avecinaban.

Este canto de amor al cine consiguió alzarse con el Gran Premio del Jurado en Cannes en 1989 pese a la acogida inicialmente negativa que su estreno tuvo en Italia. Su rápida retirada de las salas y las protestas generalizadas ocasionadas por la duración excesiva de la propuesta primigenia, que llegaban a los 155 minutos de duración, no preludiaban de forma acertada el éxito arrollador que vendría poco después. Tras su victorioso paso por la Croisette, una productora capitaneada por los hermanos Weinstein como Miramax, que por entonces ya gozaba del hegemónico liderazgo de las compañías audiovisuales de cine independiente en Estados Unidos, se interesó por la cinta y terminó distribuyéndola en territorio americano. La reacción tanto de la crítica como del público resultó sustancialmente diferente a la obtenida en casa y en febrero de 1990 ganaba el Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa.

Éxito en España

La recepción en España terminó de confirmar el carácter único de la obra. Casi un millón de espectadores abarrotaron las salas de todo el país (un total de 935.850 espectadores) para enfrentarse por primera vez al relato acompasado y hermoso de una amistad entre el proyeccionista de un pequeño cine local llamado Alfredo (interpretado por el actor Philippe Noiret) y el joven Totò, a quien da vida Salvatore Cascio. La Sicilia de la posguerra se erige como decorado ambiental del primer amor y del primer dolor mientras el sonido encasquillado del proyector y los besos censurados de las películas que no se adaptaban a los códigos de moralidad de la época transitaban por la piel de los personajes.

Hay algo en “Cinema Paradiso” que el productor Stephen Woolley, responsable del lanzamiento de la cinta en Reino Unido, sintetizó a la perfección en una entrevista: “”Cinema Paradiso” es una película sobre la memoria, y para nuestra generación el cine era un lugar para congregarse, un lugar mágico para dejar volar la imaginación. El papel que jugaron los cines en mi infancia y juventud fue algo diferente y especial”. Precisamente esa tendencia a la sacralización del cine y a la concepción de las salas como lugar de intercambio con el otro que todavía son capaces de recordar algunos, es lo que se trata de recuperar con esta nueva proyección.

Inauguración de altura

Aunque no será hasta este viernes 3 de julio cuando los Cines de Embajadores comiencen a funcionar con total normalidad, a lo largo de la semana se están llevando a cabo diferentes proyecciones que actúen como aperitivos de la inauguración. Uno de esos bocados audiovisuales para abrir boca ha sido la película de Tornatore. “Cinema Paradiso” se convertía el pasado viernes en la primera en despertar los sentidos de los espectadores con el firme propósito de iniciar la andadura con un trabajo que homenajea la existencia de las salas.