El sector del libro reclama un pacto de Estado para conseguir “un país lector”

En un encuentro organizado por Fedecali se han abordado los actuales problemas de la industria, además de pedir la declaración del libro como "bien esencial"

Un trabajadora de la librería Laie Pau Claris librería-café ubicada en la calle catalana de Pau Claris, coloca libros y material en las estanterías del local.
Un trabajadora de la librería Laie Pau Claris librería-café ubicada en la calle catalana de Pau Claris, coloca libros y material en las estanterías del local.David ZorrakinoEuropa Press

El penúltimo ministro de Cultura, don José Guirao, lo dijo claro: había que “conseguir un país lector”. Una máxima que ahora toma como lema en Fedecali (Federación de Cámaras del Libro de España) en una carta pública para reclamar un gran pacto por y para la lectura. Un “llamamiento público a nuestros gobernantes y al conjunto de los partidos políticos para que se marquen entre sus objetivos prioritarios establecer una estrategia a largo plazo en favor del libro y la lectura que permita convertirnos en un país de lectores”.

Una vez asimilada la situación del último trimestre, editores y libreros consideran “más necesario que nunca” que las administraciones hagan una apuesta “decidida”, dicen, por alcanzar un Pacto por el Libro y la Lectura en el que se llegue a “un acuerdo multipartido de más de una legislatura, pero que, al mismo tiempo, movilice al conjunto de la sociedad. Pensamos que falta energía, voluntad y decisión política para mover la lectura y el libro hacia donde consideramos que debe estar”.

Reconoce Miguel Barrero Maján -presidente de Fedecali y de la Federación de Gremios de Editores- la eficacia de algunas ayudas “positivas”, como las medidas de liquidez y la rebaja del IVA digital (aunque destacan que no puede ser imputable a esta situación porque “ya figuraba en los Presupuestos no aprobados en la anterior legislatura”). “Se atendieron nuestras peticiones. Era clave para garantizar la supervivencia”.

Sin embargo, a su vez, se reclaman otros instrumentos de activación de la cadena del libro. Entre los que se engloban desde un programa de adquisición de fondos para bibliotecas públicas, escolares y universitarias al lanzamiento de un bono-libro para los ciudadanos, “una fórmula empleada en Europa, además de en el País Vasco y en el Ayuntamiento de Barcelona que suele ofrecer resultados muy positivos”, explica Barrero. Pero también un plan especial para impulsar el mercado exterior (especialmente dañado durante el parón) y la petición de reconsiderar las fórmulas de los programas de gratuidad de libros de texto para sustituirlas por un programa de cheque-libro.

En el lado bueno de la balanza, la Federación quiere destacar que las pérdidas estimadas por la Covid podrían ser menores de las esperadas. Si al inicio del confinamiento se dijo que llegarían a los mil millones de euros entre los mercados interior y exterior, las nuevas cuentas valoran la caída en un 25% del total, lejos del tercio pronosticado en los primeros cálculos. Un cambio provocado por la subida del 60% de las ventas online, tanto en formado digital como físico, y por la vuelta a las librerías. “Como primer titular podríamos afirmar que había ganas de ir a comprar libros. Viendo los datos, sobre todo, se está adquiriendo mucha ficción literaria y determinados títulos de ensayos”, puntualiza Barrero.

Aun así, será la exportación a otros mercados la que más sufra, que empeora las valoraciones del principio y perderá, según Fedecali, más de la mitad de su facturación anual. Dañados especialmente por la actual debilidad de Latinoamérica. Además, se ha querido recalcar el incremento de la “piratería”, que, como apunta el presidente, “ha subido muy significativamente durante el periodo de la crisis del coronavirus. Ya no solo son plataformas de descarga, sino que se está extendiendo por las redes sociales y es muy preocupante”.

Por situaciones como esta, la Federación reclama un gran pacto común y no, como viene siendo la norma, “una trayectoria discontinua”, en palabras del presidente del organismo: “No hay una visión estratégica y consideramos que es un error por el indudable valor de la cultura en una sociedad, pero también por la importancia económica del sector del libro, que entre el mercado interior y exterior aporta cerca de 3.000 millones de euros, un 0,8% del PIB. Además del empleo directo e indirecto.

“Puntos básicos para poner en valor al mundo del libro y a la lectura”:

  1. Declaración del libro como “bien esencial”.
  2. Plan de fomento del hábito lector y de promoción de la lectura en el conjunto de la población.
  3. Programa de dotación de fondos bibliográficos para bibliotecas públicas, escolares, universitarias e institucionales estimado en 100 millones de euros al año durante la próxima década.
  4. Programa de bono-libro para activar la adquisición de libros, que, según los datos de Fedecali, se debería regar con 30 millones de euros al año.
  5. Plan de fomento del libro en el mercado exterior con el que mantener los 10 millones de euros presupuestados hasta ahora.
  6. Plan de defensa de la propiedad intelectual.
  7. Plan de ayudas a las librerías.
  8. Programa de ayudas a la edición minoritaria, en el que recuperar las cifras de 2011, cuando se destinaban 4 millones de euros (lejos de los 1,5 actuales).
  9. Programa de cheque-libro para el libro de contenido educativo escolar.
  10. Apuesta por un plan europeo de rescate del libro y la edición.