Fallece el compositor Ennio Morricone

El músico, ganador de dos Oscars, había sido galardonado con el Princesa de Asturias de las Artes este año

Ennio Morricone, el gran compositor italiano de bandas sonoras como “Cinema Paradiso” o “Érase una vez en América”, ha muerto a los 91 años, en una clínica romana tras haber sufrido una caída. La familia anunció con una nota que el funeral se llevará a cabo en forma privada “con respecto al sentimiento de humildad que siempre ha inspirado los actos de su existencia”. En el comunicado se asegura que el maestro “ha conservado hasta la última lucidez y gran dignidad. Saludó a su amada esposa María, quien lo acompañó con dedicación en cada momento de su vida humana y profesional y estuvo cerca de él hasta el último aliento, agradeció a sus hijos y nietos por el amor y la atención que le brindaron. Dedicó un recuerdo conmovedor a su audiencia de cuyo afectuoso apoyo siempre ha extraído la fuerza de su creatividad »

El músico, ganador de dos Oscars -uno honorífico (2007) y otro por “Los odiosos ocho” (2016), recientemente había sido galardonado con el Príncesa de Asturias de las Artes, compartido con John Williams. Morricone ha sido mundialmente conocido por sus bandas sonoras para directores como Sergio Leone, Quentin Tarantino, Pedro Almodóvar, Brian de Palma, Pier Paolo Pasolini o Giuseppe Tornatore. Entre ellas destacan sus partituras para “El bueno, el feo y el malo”, “La misión”, “El clan de los sicilianos”, “Los intocables de Eliot Ness” o “Los odiosos ocho”.

Cuando se le preguntaba por sus bandas sonoras favoritas, el músico, en conversación con Alessandro De Rosa, decía que “me siento unido sobre todo a aquellas que me han hecho sufrir. O a los temas de buenas películas que han tenido muy poco éxito, como “Un tranquilo posto di campagna” o “Un uomo a metà”... Luego, sin duda, a “La mejor oferta”, que me parece que tiene algo más, en la escena del cuadro, por ejemplo. También me encanta “Pura formalidad”: la sustancia de la historia y la música, que al principio es toda disonante y que progresivamente se vuelve tonal. El hecho de que esta trama determine y mande la evolución de la música fue muy importante para mí. También con “La misión” y, siempre con Joffé, “Vatel” (2000)”.

Barry Levinson decía de Morricone que “no hay un piano en su estudio. Oye la melodía y luego la escribe. Oye la orquestación completamente acabada”. Por su parte, Bernardo Bertolucci recordaba hace unos años que “Morricone maneja dos identidades: compone música contemporánea de extraordinaria calidad y música popular (no menos valiosa) para el cine. A lo largo de su visa ha alimentado estas dos dimensiones, como si ambas se enriquecieran mutuamente. Tiene una asombrosa capacidad para armonizarse a sí mismo”.

Había vendido más de 70 millones de discos.