McCartney iba a ser Frodo y Lennon, Gollum: cuando los Beatles casi protagonizan “El señor de los anillos”

En 1968, los Beatles estuvieron a punto de protagonizar la adaptación al cine de las novelas de fantasía en una película que habría sido dirigida por Stanley Kubrick

Visita de The Beatles a la ciudad de Nueva York.

Una fama tan desmesurada como tuvieron Los Beatles, aunque solo durase una década da para una mina de anécdotas y de situaciones estrambóticas. Sobre ellos se han contado muchísimas historias pero hay una que no ha sido recogida demasiadas veces, y es cuando estuvieron cerca de protagonizar la primera adaptación al cine de “El señor de los Anillos”, una historia escrita por, en aquel momento, un desconocido J. R. R. Tolkien que por entonces había irrumpido en los ámbitos universitarios estadounidenses. Sin embargo, en Inglaterra nadie había oído hablar de esta ficción de fantasía medieval ni de su autor. La propuesta les llegó a los músicos a través de Denis O’Dell, parte del equipo de Apple, la compañía que había formado el grupo y que se encargaba de sus proyectos audiovisuales.

Era 1968 y los Beatles ya habían hecho varias películas, pero la fama empezaba a asfixiarles. Fue entonces cuando planearon un retiro espiritual a Rishikesh, en el norte de la India, para asistir a una sesión de entrenamiento avanzado de Meditación Trascendental en el ashram de Maharishi Mahesh Yogi. John Lennon, el más entusiasta con la idea (aunque al final Harrison sería quien más firmemente abrazase estas prácticas espirituales) estaba empeñado en realizar un documental sobre la figura del maestro espiritual. O’Dell buscaba alternativas para disuadirle porque no veía mucho potencial comercial en una película sobre un yogui. Y así fue como presentó a tres miembros del grupo el proyecto de película, que incluso tenía un guión en proyecto escrito por Joe Orton. Como Ringo Starr había abandonado India porque su estómago no aguantaba la dieta y porque sus afanes espirituales eran menos vocacionales, O’Dell entregó un tomo de las novelas a cada “beatle”, a sabiendas que no se iban a leer los tres las mil páginas. John leería “La hermandad del anillo”; Paul, “Las dos torres” y George, “El regreso del rey”. No se tiene constancia acerca de si disfrutaron con las novelas, pero su estancia en la India apenas duró tres semanas.

De vuelta a la realidad, la idea de llevar los libros de Tolkien no acabó de fructificar y eso que hasta se había llegado a un acuerdo provisional para repartirse los papeles. Según cuenta Phillip Norman en la biografía de Paul McCartney, éste daría vida a Frodo Bolsón, el protagonista de la películas. John Lennon sería el viscoso y rastrero Gollum. A George Harrison le habían reservado el papel del mago sabio Gandalf, y Ringo podía interpretar el de Sam, fiel compañero de Frodo, a la perfección. Lennon incluso se había ofrecido a componer un álbum doble de música instrumental para acompañar a la cinta y O’Dell se había lanzado a la búsqueda de director. Se había puesto en contacto con Stanley Kubrick, que se hallaba en la cumbre tras el estreno de “2001: Una Odisea en el espacio”. El huraño Kubrick estaba encantado de trabajar con los ídolos mundiales, los músicos “más famosos que Jesús”. Sin embargo, McCartney se echó atrás (y eso que él no iba a hacer de Gollum) y el proyecto quedó en el olvido. Tres décadas después, otras personas se hicieron millonarias con la historia.

No fue la única vez que tuvieron mal ojo para los proyectos de películas en ese mismo año. También rechazaron la posibilidad de trabajar con Jean Luc Goddard, que tenía en la cabeza un largometraje medio documetnal con imágenes de Londres, el clima político de mayo del 68 y canciones como protagonistas de todo. En este caso fue George Harrison el que puso pegas. Y Godard acabó rodando su proyecto con los Rolling Stones (“Simpathy for the Devil”). Los Beatles ya nunca rodarían una película juntos.