Una Arcadia a prueba de coronavirus

Una pieza de la Joven CNTC pensada para la cuarentena da el salto al escenario en la inauguración del Festival de Almagro 2020

Ensayo de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico sobre el escenario de Almagro
Ensayo de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico sobre el escenario de AlmagroPablo Lorente/Festival de AlmagroPablo Lorente/Festival de Almagro

Se han hartado directores e intérpretes de decir durante todos estos meses que el coronavirus no puede infl uir en la manera de hacer teatro. Que debe permanecer igual. Que subir a un escenario y no rozarse, tocarse, abrazarse, besarse... es perder el oremus. Que un Lope abozalado es desvirtuar su esencia. ¿Pero acaso este arte no trata de refl ejar lo que pasa de puertas para afuera? ¿Y no son los clásicos una referencia por su traslación a la actualidad? Así que con estas dos premisas, la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico se ha propuesto hacer una pieza 100% real. Nada de remontarse a enero de 2020, cuando las pandemias eran cosas de sagas apocalípticas, o a un hipotético futuro de dentro de uno o dos años. No. Liderados por Luis Sorolla –en la dramaturgia– y David Boceta –en la dirección–, la cantera de la CNTC se zambulle en un proyecto de los tiempos que corren. «Un documento concebido plenamente por medios telemáticos», cuenta Boceta de la pieza y que ya publicó en redes una primera versión audiovisual.

Con cada miembro del equipo en su casa, «En otro reino extraño» se comenzó a forjar a través de la «webcam» y en torno a una cuestión: ¿qué es el amor? Fuera, en la calle, se vivía la «muerte y el horror», recuerda Sorolla. Sin embargo, dentro de sus hogares la realidad era otra, una especie de Arcadia, ese lugar que desde la Antigüedad (pasando por barrocos y renacentistas) se ha visto como un remanso de paz. Una utopía alejada del ruido urbanita en la que la guerra ni se contempla y donde el amor centra el debate. «Vimos que hablar de sentimientos delante de la cámara y encerrados era una especie de Arcadia contemporánea», explica el director.

Ahí estaban ellos, solos, «sin mí, sin vos y sin Dios» –que firmó Lope en «El castigo sin venganza» y puso en boca de Federico–, pero a salvo de la guerra que se luchaba en la calle, hablando de amor y alejados, a su manera, de la ciudad, otra condición «sine qua non» del mito. «A partir de aquí dejamos que la pieza se fuera revelando poco a poco», confiesa Sorolla. Lope de Vega se convirtió en el eje en el que pivotaban los debates, «y según vamos hablando sobre qué es el amor para nosotros, la distancia, el encuentro y el no encuentro de esta situación, van apareciendo intereses y necesidades artísticas: qué quiere decir este elenco sobre el papel de la mujer, qué les pasa con otros tipos de amor... Y qué ecos tienen estas ideas suyas personales en los textos del Siglo de Oro –continúa el autor–. A raíz de esas preguntas fueron apareciendo originales de Lope que articularon las ideas y discursos que los actores quisieron expresar»

De esta manera nació una pieza pensada para vídeo y que ahora disfruta de una segunda vida encima del escenario respetando la distancia social, los geles y las mascarillas. Será la norma encima del escenario del Adolfo Marsillach (Antiguo Hospital de San Juan) cuando el día 14, tras la entrega del Corral de Comedias, se dé el pistoletazo de salida a una nueva edición del Festival de Almagro.