Harper Lee, harta de Obama, ese «chico genio demasiado agradable»

Gregory Peck y Brock Peters en "Matar a un ruiseñor" (1962)
Gregory Peck y Brock Peters en "Matar a un ruiseñor" (1962)ImdbImdb

Harper Lee es uno de los nombres clave de la literatura estadounidense del siglo pasado gracias a un libro, «Matar a un ruiseñor». Bueno, podríamos decir de dos porque muy poco antes de su fallecimiento dejó preparada para la imprenta la segunda parte de esa novela, «Ve y pon un centinela». Lee fue toda su vida un misterio, en parte por ser reacia a ofrecer entrevistas. Sin embargo, ahora podemos saber un poco más sobre ella gracias a un importante archivo que en estos días está subastando Sotheby’s en Nueva York. Procedente de la colección de Eric C. Caren, se trata de un conjunto epistolar formado por algo más de una veintena de cartas escritas entre 1992 y 2009 por Harper a la estudiosa literaria Claudia Durst Johnson, responsable de dos ensayos clave sobre la escritora.

Con un precio de salida de 50.000 dólares, las misivas, que se ofrecen al mejor postor hasta el próximo día 21, nos dan nuevos detalles sobre la autora. Entre ellos destaca su posible coautoría de «A sangre fría», de Truman Capote, donde ella intervino como investigadora. Cuando Johnson le planteó si Capote se había quedado con parte de su trabajo, hasta el punto de incorporar las notas de Lee en el libro final, ella contestó que «esto no es del todo correcto. Nunca hubo la intención de una autoría conjunta. Nuestra amistad no se volvió amarga por eso, pero durante los últimos 12 o 15 años de su vida, T. parecía empeñado en tratar de destruir a todos los que alguna vez lo habían amado... Supongo que las drogas y la bebida lo hacían obviamente psicópata, pero las semillas de esto siempre estuvieron allí, incluso en la primera infancia».

En otra carta, cuando le pregunta por su amistad con Capote, Lee sostiene que «aparte de Kansas [durante la investigación de “A sangre fría”], en realidad nos vimos poco a lo largo de nuestra vida adulta, y casi nada en los últimos 15 años en la existencia de T. ¡Nuestros intereses eran bastante diferentes!». Además de Capote y los asuntos literarios, Harper Lee también tuvo tiempo en este epistolario de hablar de la actualidad.

En 2009, tomó posesión de su cargo como presidente de Estados Unidos Barack Obama. La escritora, buena lectora de periódicos, no pudo evitar comentarle a Johnson que «las noticias de los diarios son todo lo que recibo y francamente estoy cansada de leer sobre Barack, el Chico Genio. Es agradable, pero demasiado para ser una cosa agradable».