José Bros, por una Ley ya de Mecenazgo «para todos»

Es la primera actuación en vivo después meses de confinamiento

De un día para otro, a José Bros, uno de los tenores de referencia en el belcantismo, le cambió la vida. Le ocurrió como a muchos de los españoles, como a casi todos, y como a una gran parte de los trabajadores del mundo de la cultura: los vuelos que tenía previstos por medio mundo se cancelaron. Ni siquiera hubo lugar al «delayed» en el panel de avisos del aeropuerto de la lírica. «Ha sido y sigue siendo un parón muy triste. Parece que la cosa se va moviendo muy lentamente, pero todo va despacio, mucho», cuenta. Por eso, este primer recital después de meses sin pisar un escenario será para él un acontecimiento. A pesar de sus más de 25 años sobre el escenario, el concierto de mañana será diferente. En un viaje a Pittsburg, allá por febrero, se dio cuenta de que algo no pintaba bien. De que había nubarrones que se podían convertir en una tormenta nunca antes vista. Por desgracia, descargó. Y no hubo paraguas suficientemente grande.

Tras más de noventa días sin cantar frente al público volverá a encontrarse con él. Lo hará en el Festival Internacional de Música Clásica de Sant Fruitós de Bages, en Barcelona, que este año se celebra su XXVI edición acompañado de María Miró y junto al pianista Marco Evangelisti. «Seremos una soprano, el pianista y yo, los tres hemos ensayado y guardamos las distancias para que nada ocurra. Se trata de que el público vuelve a tener confianza y vea que se puede empezar a ver de nuevo espectáculos, aunque ahora sean de otra manera, pero se puede. Es, además, al aire libre», añade en los jardines junto al monasterio de Sant Benet de Bages.

Se escucharán arias, dúos y canciones de Tosti, Mozart, Massenet, Verdi, Bizet, Cilea, Puccini, Mascagni, Lecuona, Marqués, Soutullo y Vert, Sorozábal y Martínez Valls. El tenor, a pesar de los reveses de la vida, es de los que siempre tienen el ánimo alto: «Es lo último que hay que perder. Yo me levanto cada mañana con la misma ilusión. Veo en que puedo mejorar como artista y como persona. Y luchar cada día por lo que se ama».

Cultura en «streaming»

Tenía puestas el cantante muchas ilusiones en el «Evgeni Oneguin» que abría la temporada próxima del Liceo, que, sin embargo, ha tenido que cancelarse. Tampoco podrá cantar «Un ballo in maschera». Ni «Manon Lescaut». Hasta bien entrado el otoño cantará en formato recital. «Durante este tiempo confinados hemos consumido cultura. Series, libros, óperas en ‘'streaming'‘. Ha sido fundamental. Por eso, todo aquel que pueda y que quiera salir y consumir, debe hacerlo, porque va habiendo una oferta. El contacto con el público para nosotros es clave, es lo que nos mantiene. Y si por el momento no se puede cantar como antes ni representar una ópera en versión escenificada, pues tiremos de alternativas, que ya estamos viendo que las hay. Es cuestión de buscar y ponerlo en pie», explica. Él ya ha participado en otras ediciones de este festival, «modesto pero con una sólida trayectoria», aunque sabe que este año la emoción que sentirá será distinta. Y precisamente por este largo parón y por lo que sabe que están pasando muchos de sus compañeros de profesión confía en que «la cultura no se quede atrás porque ha sido de lo que hemos tirado durante muchos meses de aislamiento. ¿Qué hemos consumido sin parar? Cultura día y noche. Y ya es hora de que llegue nuestro momento», repite. Y avanza un paso más allá y aboga por una Ley de Mecenazgo «para todos. Ahí donde el Gobierno no puede llegar sí lo pueden y quieren hacer las instituciones privadas que pueden obtener un beneficio fiscal. Yo creo que tendría que salir en un momento tan complicado como el que estamos viviendo. Y no me cabe duda de que sería un incentivo y se podría producir un efecto contagio. ¿Por qué no desgravar un cien por cien?», se pregunta.

Bros aboga por jornadas de puertas abiertas en los teatros, por ejemplo, con recitales de piano, con obras de cámara a precios módicos para que el público sea consciente de que nos podemos reinventar y seguir trabajando con la cultura: «Por ejemplo, de cinco a diez de la noche con pases de 40 o 45 minutos, un descanso para limpiar y así hasta cumplir el horario. El aplauso llena el alma del artista y lo necesitamos», asegura a través del teléfono.

Ya está cerrando fechas para septiembre y octubre. Más recitales a la espera de que la situación mejore. Y es posible que si todo avanza bien, en noviembre ya pueda ofrecer recitales con orquesta. Pero hasta diciembre las representaciones están canceladas. «Todos vamos en el mismo barco. Todos hemos sufrido el parón y por eso hemos de remar en la misma dirección. Lo mismo que quiero para mí es lo que pido para mis compañeros, para la cultura».