Geishas: el declive de una tradición milenaria

Las geishas japonesas en crisis por la pandemia

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Su delicado y antiguo oficio está más amenazado que nunca. Las distancias sociales obligatorias son un obstáculo para el contacto tibio de las gheisas japonesas. Las mascarillas tampoco ayudan; son un incordio complicado de casar con las pelucas de entretenida puesta a punto y los maquillajes en los que se emplean horas de trabajo. Así que se adaptan a los tiempos como pueden, aunque una madame del gremio en Tokio que llegó a tener 120 chicas solo en su casa hace 30 años ve cómo el oficio ha recibido la estocada mortal con la pandemia. En la capital japonesa quedan ahora mismo 230 geishas, últimas depositarias de una tradición ritual de siglos, cuestionada incluso, y a la que la pandemia le ha dado el golpe de gracia.