Dani Rovira termina su tratamiento de quimio: “ocho sesiones y cuatro meses entre pecho y espalda”

El actor malagueño anuncia en redes sociales que ha finalizado la primera parte de su tratamiento contra el cáncer

Desde que el pasado mes de marzo de forma paralela al inicio del confinamiento el cáncer que le detectaron a Dani Rovira adquiriera nombre y apellidos, Linfoma de Hodkin, el actor malagueño, que para entonces ya llevaba tiempo acusando cierto malestar y cansancio, no ha cejado en su empeño de afrontar el proceso como un tramo más del camino. Asumirlo como una circunstancia inevitable pero superable. Haciendo uso del optimismo, la energía y la bonhomía que le caracterizan, el protagonista de “Ocho apellidos vascos” ha comunicado a través de la redes sociales después de cuatro meses de enfrentamiento contra este subtipo de cáncer que debilita de forma abrasiva una parte esencial del sistema inmunitario que una de las dos partes de ese proceso proceso de recuperación, la quimioterapia, ha concluido de manera satisfactoria y definitiva.

Pertrechado con una cabeza de hipopótamo y en posición atlética Rovira ha transmitido la buena noticia mediante un esperanzador “¡se acabó la quimio! 8 sesiones y 4 meses entre pecho y espalda”, para, a continuación, describir con realismo y sin rastro de expresiones edulcoradas (aunque sin abandonar el humor, eso sí) las secuelas físicas del tratamiento: “pérdida de pelo, las venas de los brazos duras como bridas y cabeza de hipopótamo (de ésta última no me comentaron nada). Si a alguien más le ha pasado esto, que me escriba, con cuatro que seamos, organizamos un Tragabolas”.

La recuperación progresiva del actor supone un soplo de aire fresco en mitad de la circunstancia enrarecida y de por sí desagradable que existe actualmente con la pandemia, pero todavía queda la segunda parte del proceso, algo que en palabras del malagueño va a seguir conllevando intensas sesiones “Esta semana empiezo a afrontar 18 sesiones de radio, una cada día. Aunque los linfomas han desaparecido, los médicos lo han decidido así por cauterizar y precaución. A mediados de Agosto, este mal sueño habrá acabado y podré retomar de nuevo “la normalidad” si es que hay algo normal ya en este mundo”.

Durante estos meses el cofundador de la Fundación Ochotumbao ha decidido refugiarse en el calor de los suyos y tanto su compañera de viaje, Clara Lago, como sus tres perros, su familia y sus compañeros de profesión han ejercido el impulso necesario para que esta exitosa recuperación termine desembocando en la erradicación completa de lo que el propio Rovira calificó en su momento como “el bicho”. En el anuncio de la noticia no ha faltado además un mensaje de apoyo directo a la sanidad española y a la profesionalidad y calidad que la avalan: “Me queda la última pantalla del videojuego...Ojalá cuando acabe se me ponga cabeza de koala. Me gustan mucho los koalas. La vida me sonríe, pero siempre espero que me suelte carcajadas. Sois tant@s los que me estáis curando. Ánimo a l@s que estáis en la lucha. Tenemos unos médicos y un personal sanitario espectacular en este país. El resto es quererse y dejarse querer”.

Los más de dos millones de seguidores con los que el cómico cuenta en Instagram se han convertido durante estos meses en testigos privilegiados del proceso de evolución de la enfermedad. Tanto es así que en una de sus imágenes recientemente compartidas Rovira daba buena cuenta del exhausto estado en el que se encontraba tras haberse cometido a una de las últimas sesiones. “Ahora al rincón a descansar un poco y a escucharme, permitirme y volver a remontar. Ánimo a todos los que estáis en este combate. Amor, humor, descanso y buenos alimentos”, señalaba.