El Festival de Mérida ya es Real

Algo más tarde que de costumbre por cuestiones "coronavíricas", la cita de teatro clásico abre sus puertas con “Antígona” y con la presencia, por primera vez, de Don Felipe y Doña Letizia

Ha sido como mover cielo y tierra con solo un par de manos, pero se logró. El Festival de Mérida también se ha puesto en marcha. Y lo hace en una semana que se ponía fea para el panorama teatral: Olmedo cancelaba la cita hasta el año que viene y el Grec amagaba (por órdenes administrativas) con hacer lo propio. Pero la cuestión es que el teatro clásico ha vuelto al escenario romano por excelencia de Extremadura.

“Levantar el telón ha sido toda una heroicidad”, reconoce Jesús Cimarro (director del festival) del “reto más importante de mi carrera. Si esto sale bien, se va a permitir que la cultura en vivo deje de estar estigmatizada”.

Y para apoyar esta 66 edición y ese encuentro entre cultura y ciudadanía, el “palco” ha contado esta noche con unos invitados a la altura del “esfuerzo sobrehumano” del que habla Cimarro: la familia Real al completo, que antes de visitar el Museo Nacional de Arte Romano pasaron por el Parador de la ciudad. Hay que remontarse hasta 1992 para encontrar la última visita de la Corona al Festival, cuando Doña Sofía pisó la arena de las ruinas romanas. Después, cerca de las once de la noche, llegaría el turno de presenciar la obra de teatro, “una de las pasiones de Doña Letizia”.

Lo hacen, además, en un momento especialmente delicado para el teatro, que ha visto como en diferentes lugares ha vuelto a ser el eslabón más débil de la cadena: “Cerramos dos días antes de que lo hiciera todo el país y todavía no hemos abierto al completo”, denuncia Cimarro.

Sobre el escenario, esperaba Irene Arcos convertida en Antígona. David Gaitán recupera la tragedia de Sófocles (en cartel hasta el 26 de julio) para conversar en torno a la democracia. “Un tema de vigencia garantizada”, afirma el director mexicano después de actualizar la pieza: “El teatro tiene la obligatoriedad de hablarle al espectador frente a sí, no basta con asumir que un tema se insertará en el momento sociopolítico solo porque en otras latitudes así lo hizo”.

Para llevar a cabo esa actualización se han subido al escenario Fernando Cayo, Clara Sanchis, Isabel Moreno, Elías González, Jorge Mayor y, por supuesto, Irene Arcos: una Antígona “de carne y hueso” define la actriz de una figura que no esconde “sus luces y sus sombras”. “Lo épico del personaje está: es fuerte, valiente y reivindicativa, pero [Gaitán] lo baja a tierra, pudiendo mostrarse en algún que otro momento terca y empecinada”. “Un ser lleno de contradicciones”, en palabras del director, que ya estrenó el mismo título en México.

Este ha sido el pistoletazo de salida de una edición tardía, reducida y extraña, que, sin embargo, no falta a su cita con el público emeritense y que cruza los dedos para que “cuando terminemos podamos decir que todo ha transcurrido con normalidad”, pide Cimarro. Para ello, el Ayuntamiento de Mérida ha proporcionado 50.000 dosis individuales de gel desinfectante y otras tantas mascarillas, que, aunque son obligatorias, se ponen a disposición de cada asistente.