Por qué tienes que ver... “Normal People”: la serie de amor que cambiará tu verano

Es la adaptación de la segunda novela de Sally Rooney, la «primera gran autora milenaria», según «The New York Times»

Marianne y Connell, protagonistas de "Normal people"
Marianne y Connell, protagonistas de "Normal people"La RazónLa Razón

Aunque acaba de llegar a España, «Normal People» lleva tiempo convertida en fenómeno televisivo, el tipo de serie que hay que ver para no sentirse un bicho raro. Crónica de la relación tierna, pero complicada, que dos jóvenes mantienen de forma intermitente desde sus días de instituto en un pueblo al oeste de Irlanda hasta sus años universitarios, la serie contempla a los amantes crecer juntos y darse forma mutuamente y, en el proceso, lo que empieza como un simple romance adolescente se convierte gradualmente en una compleja reflexión sobre cómo el primer amor se nos queda grabado en la «psique» para siempre.

Retrato de la adolescencia

«Normal People» es la adaptación homónima de la segunda novela de la irlandesa Sally Rooney, descrita como el «fenómeno literario de la década» por «The Guardian» y como «la primera gran autora milenaria» por «The New York Times». Traducido a 25 idiomas, el libro retrata con precisión cuánto de emocionante, humillante, grotesca y gloriosa tiene la adolescencia, una época marcada por los despertares sexuales, la apertura de nuevas áreas de conciencia y el desarrollo de armaduras emocionales. La fidelidad de la serie al espíritu del texto está avalada por la participación de Rooney en el guión.

Diferencias de clase y abusos

En su transcurso, la relación entre Marianne y Connell se ve continuamente puesta a prueba por las diferencias de clase que los separan. En el instituto, él goza de popularidad y se siente invencible pese a provenir de un entorno humilde y haber sido criado por una madre soltera; ella pertenece a una familia rica, pero el dinero no evita que sea una joven solitaria y sometida al rechazo escolar –Connell exige que su relación permanezca en secreto por miedo a lo que sus amigos dirían al respecto, aunque lo cierto es que se siente culpable por tratar así a Marianne–. Posteriormente, en la universidad, la brecha de clase entre ellos se vuelve más prominente, pero allí es la joven quien goza de éxito social mientras él se siente tímido, inseguro y marginal. Y, mientras contempla esa dinámica cambiante explora desde una perspectiva «postmilenial» cuestiones como la depresión de Connell y la baja autoestima de Marianne, que la convierte en un blanco fácil de diferentes formas de abuso...

Sexo crucial

La conexión entre Marianne y Connell es increíblemente intensa, especialmente cuando tienen sexo. Cuando hacen el amor establecen una forma de comunicación basada en los sonidos de la respiración, el movimiento de sus cuerpos y el rubor en sus mejillas. En la mayoría de ficciones estas escenas resultan superficiales, porque a menudo solo dan importancia al atractivo de los actores y las acrobacias que ejecutan. En la serie, el sexo es crucial para explicar el vínculo entre Marianne y Connell. Cada encuentro físico ofrece una idea de lo que sucede dentro de sus mentes y entre ellos en las distintas etapas de su relación.

Camino hacia la edad adulta

El cine y la televisión tienen la mala costumbre de retratar a los adolescentes como seres dotados de una fuente interior de sabiduría y confianza que únicamente necesita algo de afecto por parte de la persona adecuada para empezar a manar. «Normal People» reconoce que a esas edades todos somos algo –o bastante– idiotas, y dejamos que los asuntos y personas más insignificantes nos atormenten. En cualquier caso, la serie también resulta excepcional por el respeto y la falta de condescendencia con los que trata el tránsito a la edad adulta, y la seriedad con la que contempla las relaciones que se establecen a lo largo de él.

Melancolía y banda sonora

Marianne y Connell se entienden tan bien cuando recurren a ciertas formas de comunicación no verbal que llegan a creer que no necesitan decirse las cosas a la cara. Las constantes decepciones que ello les genera dotan a la serie de una atmósfera de melancolía a la que sin duda contribuyen tanto los bucólicos paisajes irlandeses como la fantástica colección de canciones que forman su banda sonora. En esos momentos musicales queda clara la habilidad de la serie para hacernos empatizar con la pareja, y desear de corazón que su amor se acabe imponiendo.