¿Cuándo se estrenó “La traviata” por primera vez?

Hoy es considerada una de las óperas por excelencia, sin embargo, su estreno de mediados del XIX no fue demasiado esperanzador para un Verdi que venía de triunfar con "Rigoletto"

“Rigoletto” venía de ser un verdadero tiro. Tanto como que al día siguiente de su estreno, el 11 de marzo de 1851, por las calles de Venecia se canturreaba el aria cínica del duque: aquello de “La donna è mobile”. Así que ese, el del éxito rotundo, era el listón que debía, al menos, igualar el bueno de Giuseppe Verdi. No tardó en comenzar a preparar dos obras que siguieran la estela de esta y que, a la larga, pasarían a englobarse en la “trilogía popular” operística del artista.

La primera de las prepuestas fue “Il trovatore”, compuesta para el Teatro Apolo romano, y la segunda sería para La Fenice veneciana, donde ya había triunfado con “Rigoletto”. Tardó en llegar la inspiración para esta última, pero, finalmente, lo hizo a través de “La dama de las camelias”, de Dumas. El compositor asistió en París a una adaptación de la novela para el teatro y salió de la sala convencido del potencial de su traslación a la ópera.

Una idea arriesgada en un momento en el que no se veía con bueno ojos el cambio de un género a otro. Aun así, Verdi encargó el libreto a Francesco Maria Piave, que cambió el peso dramático de la pieza para dárselo a Marguerite Gautier (renombrada como Violetta Valèry) en lugar de Armand Duval (ahora Alfredo). Además, los cinco actos de la función original le parecen excesivos y el poeta los recorta hasta los tres. Y, para su estreno, el 6 de marzo de 1853, Verdi decide poner un espejo en el escenario en el que el patio de butacas se vea reflejado y, así, denunciar la hipocresía machista y de clases de la sociedad.

Eran los puntos más destacados de la versión verdiana del texto de Dumas que demostró ser un auténtico fracaso en el mismo instante en el que La Fenice cerró el telón. Se ha querido echar la culpa a unos intérpretes deficientes, pero también se ha considerado que el tema era de difícil digestión por entonces: una prostituta que sueña con que la vida puede ser de otra manera.

El éxito que se esperaba ni se asomó, pero aun así se reanudaron las funciones un año más tarde en el Teatro San Benedetto de Venecia. Se hicieron algunos retoques y esta vez se esocgieron voces a la altura como la de Maria Spezia Aldighieri, además, la dirección corrió a cargo del propio compositor. Entonces sí, “La traviata” fue un triunfo equiparable al estatus que tiene hoy.