Por qué tienes que ver... “Podría destruirte”: qué es, y qué no, una víctima de agresión sexual

Michaela Coel confirma aquí todas las habilidades interpretativas de las que dio muestras en «Black Mirror»

Michaela Coel, a la izquierda, en "Podría destruirte"
Michaela Coel, a la izquierda, en "Podría destruirte"HBOHBO

Definir la más reciente creación televisiva de la actriz y guionista Michaela Coel como un mirada poliédrica a la agresión sexual y sus ramificaciones puede llevar a pensar que es una serie recomendable por su función social y no porque es estupenda. Pero el caso es que lo es, por su tratamiento de ese asunto y el de varios otros. Su protagonista es Arabella (Coel), una escritora que trabaja en la primera versión de su segundo libro cuando, durante una juerga nocturna, pierde el conocimiento; a la mañana siguiente, en cuanto afloran pedazos de memoria, comprende que fue asaltada. Y después, durante buena parte de su metraje, «Podría destruirte» lidia con las consecuencias que el suceso tiene en sus amistades, su vida sexual y amorosa, su carrera y su presencia virtual. También funciona como retrato de un grupo de jóvenes creativas en Londres y analiza cómo las redes sociales nos inflan el ego y aplacan –pero también disparan– nuestras ansiedades, explora el poder de la ficción para exorcizar demonios y sugiere que, en el mejor de los casos, un hecho traumático nos permite conocernos a nosotros mismos.

Nuevos frentes de debate

«Podría destruirte» ahonda en muchos de los elementos de discusión relacionados con la agresión sexual que el debate público descuida. A lo largo del metraje, vemos a Arabella sufrir trastorno de estrés postraumático, falta de memoria, disociación de su entorno y otros daños causados por su terrible experiencia, y la serie aborda asuntos como la raza, la doble victimización y los prejuicios que envuelven el abuso de formas poco habituales en la ficción televisiva. Coel explora las dificultades que plantea definir qué es una violación –después de todo, una relación que no consentimos es distinta de una relación de la que nos arrepentimos–, demuestra cuánto daño pueden hacer quienes se definen como «gente decente» y deja clara la importancia de rebelarse contra aquellos que se han aprovechado de nosotros.

Emociones en conflicto

Michaela Coel confirma aquí todas las habilidades interpretativas de las que dio muestras en títulos como «Chewing Gum», «Black Earth Rising» y «Black Mirror»: la precisión con la que transmite emociones en conflicto; su elocuencia en las escenas sin palabras, como cuando Arabella es azotada por los recuerdos de su agresión o cuando piensa en recuerdos más felices, a menudo con un porro entre los dedos; su capacidad para comunicar gravedad incluso cuando se pone en cuclillas en la calle para hacer pis o se desploma en un banco junto a un charco de vómito; su habilidad a la hora de dejar claro que Arabella puede ser cruel, irritante y narcisista, y dispuesta a convertir su dolor en entretenimiento ajeno. Conviene recordar que parte de lo que sucede en «Podría destruirte» se inspira en hecho reales vividos por Coel.

Fascinante rompecabezas

Una de las grandes bazas de la serie es su estructura narrativa. Sus episodios avanzan sin preocuparse por lo que entendemos por continuidad o linealidad, y ello no sólo estimula el misterio y el suspense sino también nos acerca a la confusión que Arabella siente sobre los detalles de la agresión. Mientras los contemplamos, saltamos entre el pasado y el presente y entre las perspectivas de quienes rodean a Arabella, y en el proceso vamos juntando las piezas de un fascinante rompecabezas. Gracias a esa maraña de líneas temporales, cada episodio nos deja con ganas de más.

Comedia en lugares oscuros

«Podría destruirte» demuestra que quienes han sufrido una agresión son mucho más que víctimas, y capaces de abandonarse a la diversión y el hedonismo; y, mientras lo hace, la serie resulta a menudo hilarante gracias al talento singular de Coel para extraer comedia de los lugares más oscuros o embarazosos. Por último, parte de su fuerza dramática está en que su representación del sexo no se supedita del todo al ataque que da inicio al relato; también las amistades de Arabella lidian con su sexualidad y ponen a prueba sus límites en situaciones problemáticas que Coel presenta sin caer en sensacionalismos ni moralismos; después de todo, así funcionan las relaciones sexuales hoy.