58 años sin la tentación rubia

Marilyn Monroe falleció el 4 de agosto de 1962. La afamada actriz confesó en repetidas ocasiones que tenía una vida triste

El 4 de agosto de 1962 fue hallado sin vida el cuerpo de Marilyn Monroe. Se fundía la leyenda y se encendía un mito, que desde entonces ha sido alimentado por todas las hipótesis que rodean su muerte. Hay quienes sostienen el asesinato por un asunto de estado, aunque la teoría más aceptada es la del suicidio a través de una sobredosis de barbitúricos. Lo cierto es que no resulta extraño que se quitase la vida, porque ella misma confesó que, si bien irradiaba felicidad ante la cámara, en realidad estaba deprimida, infeliz, obsesa y neurótica. Su conducta fue favorecida por sus fracasos en sus relaciones sentimentales, como con el escritor Arthur Miller o el beisbolista Joe DiMaggio. Aunque lo que realmente la entristecía era su encasillamiento como la rubia perfecta, la reducción de su persona a lo visible y la presunción de su escasa inteligencia y personalidad.

Para muestra un botón, la película de 1959 dirigida por Billy Wilder “Con faldas y a lo loco”. En este largometraje, Marilyn Monroe es expuesta con vestidos transparentes y apretados, su sensualidad es explotada al máximo y, además, dos hombres que se hacen pasar por mujeres la vacilan e intentar sacar provecho sexual de ella. Es cierto que es una visión actual de la cinta, que en la sociedad de entonces este análisis no existía, pero eso no quitaba que la actriz se diese cuenta de cuál era su papel y que estuviese disgustada por ello.

A pesar de su fama nunca consiguió un Oscar, pero sí un Globo de Oro precisamente por “Con faldas y a lo loco” y un David de Donatello por “El príncipe y la corista”. Además de con Billy Wilder, Marilyn Monroe trabajó con otros de los grandes directores de su época como George Cukor, Howard Hawks, Fritz Lang, Laurence Olivier, Otto Preminger, John Huston o Joseph L. Mankiewicz. También fue retratada por algunos de los pintores contemporáneos de mayor relevancia, Dalí, De Kooning o Warhol. Su voz era tan apreciada como su atractivo físico y dos de sus actuaciones han pasado a la historia de la música, cuando le cantó el cumpleaños a JFK y cuando viajó a Corea para dar un concierto ante las tropas estadounidenses. Y todo lo que consiguió e hizo fue solo en 36 años de vida, quién sabe a dónde hubiese llegado si hubiese seguido más tiempo con nosotros.