El día que ascendió el Papa Borgia

Es el segundo español que alcanzó la silla papal y con él arrancaría la fama de los Borgia

Retrato del Papa Alejandro VI de Cristofano dell'Altissimo
Retrato del Papa Alejandro VI de Cristofano dell'AltissimoWikipediaWikipedia

Era sobrino del Papa Calixto III y alcanzó el papado gracias a sus buenas relaciones y un ejercicio de influencia familiar (nepotismo lo llamarían algunos). Tomaría el nombre de Alejandro VI, con el que sería conocido posteriormente en la historia, y dominaría la política romana y papal durante los años que estuvo sentado en la cátedra de San Pedro. Hombre de muchas vertientes, con propensión al lujo y amantes de las artes (encargaría al artistas Pinturicchio que decorase las habitaciones en el Palacio Apostólico en el Vaticano, hoy conocidas como los apartamentos Borgia, una de las mayores atracciones turísticas de El Vaticano), desarrollaría todo un plan para acallar a sus adversarios en los que involucraría a sus hijos, dos de ellos infaustamente conocidos: Lucrecia y Césasr. Sobre ella se han vertido toda clase de leyendas, rumores y cuentos que rozan la más pura novelería. Lo cierto es que tampoco se conoce tanto de ella como de otros personajes que la rodearon por entonces, aunque lo que ha trascendido y todavía sigue vivo en la conciencia de muchos es que fue amante de su hermano César de quien quedaría embarazada.

Su otro hijo fue César Borgia. Para muchos, Maquiavelo se inspiró en su figura para escribir “El príncipe”. No extrañaría, porque si por algo se caracterizan los Borgia fue por su maquiavelismo para retener el poder y mantener a raya a sus enemigos. César, de hecho, fue una figura mítica incluso en su época. Era, según lo describen, de enorme belleza, un gran guerrero y de carácter fuerte. Jamás se rindió a las contrariedades y acuñó un lema que hoy es famoso: “César o nada”. Moriría en una emboscaba en Viana el 12 de marzo de 1507. En su lápida se puede leer: “Aquí yace en poca tierra, el que toda le temía, el que la paz y la guerra en su mano la tenía”.

Expulsión de los judíos

Pero sería su padre quien en un día como hoy de 1492 sería elegido Papa con el nombre de Alejandro VI. Su papado estuvo marcado por la polémica y las guerras. Se dice que la población de Roma se disgustó cuando se enteró del nombramiento. Fue el origen de la leyenda negra que lo acompañaría siempre, aunque existen historiadores que aseguran que estas difamaciones tienen más que ver con sus adversarios italianos (que sentían envida de que hubiera un español en la Santa Sede) que con la realidad y las faltas que cometió,que se agrandaron hasta elevarse a rango de leyenda. Incluso hay historiadores que sostienen que él no hizo tampoco nada que otros pontífices no hubieran hecho con anterioridad.

Lo cierto es que él, aparte de su lado más polémico, fue un trabajador incansable y un modernizador de la administración. Entre los puntos oscuros, estuvo detrás de la expulsión de los judíos en 1492 (Roma se benefició de parte de los bienes que dejaron atrás) y su involucración en la muerte del hermano del sultán de Constatinopla, que, por cierto, a su muerte, dejaría también al Papa una suma nada despreciable debido a alianzas y negocios políticos algo turbios. Una cantidad que ampliarían las arcas de El Vaticano, pero que también le dieron mala fama.

Entre las contiendas que tuvo que afrontar, las más importantes fueron las dos guerras en Nápoles, al sur de Italia, campo de batalla de Francia y España por entonces. En el primer enfrentamiento tuvo participación Savonarola, que con sus discursos inflamaría a la gente. Pero acabaría excomulgado y ardería en una pira en 1498.