Isabel Coixet, Premio Nacional de Cinematografía: “Todos buscamos mecanismos para contarnos”

El Ministerio de Cultura reconoce la labor profesional de la autora de “Mi vida sin mí” y alaba su “compromiso con la igualdad y las causas sociales”

Los títulos que acompañan a las películas de Coixet nunca son explícitos, evidentes o excesivamente manifiestos, pero siempre dicen lo que tienen que decir. La cineasta catalana lleva más de veinte años reinventando el lenguaje poético del cine y perfilando un estilo personalísimo cargado de dilatada belleza. Ahora, el Ministerio de Cultura, ha decidido reconocer su esmerada labor de artesana audiovisual premiándola con el Premio Nacional de Cinematografía. El jurado ha señalado que “su obra transita por ámbitos geográficos, culturales, lingüísticos y estilísticos diversos” y ha querido destacar su faceta más comprometida como directora: “Su apoyo a una nueva generación de cineastas, su compromiso con la igualdad y las causas sociales, la convierte en un estímulo y referente imprescindible. El cine español no sería el mismo sin el cine de Isabel Coixet”.

Hanna, la quebradiza y singular protagonista de “La vida secreta de las palabras” asegura en un momento revelador de la cinta que desde el momento en el que uno tiene vida interior ya está llevando a cabo una doble vida. Atendiendo a la riqueza que presenta la suya propia, si aplicáramos este algoritmo sentimental a la figura de Isabel Coixet, podríamos concluir que la cineasta lleva más de veinte años compaginando infinidad de vidas. Por eso y por, entre otras cosas, “poner en valor una trayectoria de más de tres décadas caracterizada por abrir nuevos caminos en el cine español” y “destacar por su libertad para elegir temas, su valentía para asumir riesgos, su inconformismo, su versatilidad y la proyección internacional de su trabajo”, el Ministerio de Cultura ha decidido otorgarle el prestigioso premio dotado con 30.000 euros.

Coixet reconoce al otro lado del teléfono que no esperaba el galardón: “Al no ser un premio al uso en el que figuras previamente en las típicas listas antes de que te lo den, me ha pillado más de sorpresa si cabe, y me ha hecho muchísima ilusión. La verdad es que ha sido una gran sorpresa y un estímulo”. La autora de “Mi vida sin mí” reivindica la importancia de cultivar el mundo interior que tanto ha marcado su forma íntima y particular de entender el cine: “Tener un mundo interior rico no solo es fundamental para hacer buenas películas, sino también para vivir, para llegar a ser la persona que quieres ser. Desde pequeña siempre he tenido esa especie de voz interior que narraba mi vida. Todos buscamos mecanismos para contarnos. Yo encontré este”, indica.

La directora, además, se muestra especialmente sensibilizada con las voces más nuevas del panorama audiovisual y subraya que “siempre he luchado por hacer las películas que quería hacer. Es cierto, tal y como aducen en los motivos del premio, que llevo muchos años apoyando a las nuevas generaciones. Cuando alguien me presenta un guión o una idea mi propósito principal es que pueda llevarla a cabo”. Y el nuevo paradigma al que se enfrenta la industria no parece amilanar demasiado su pasión: “Las historias siempre van a a estar ahí y seguramente encontraremos nuevas maneras de seguir enseñándolas”.

Este premio recompensa la aportación más sobresaliente en el ámbito cinematográfico español, puesta de manifiesto preferentemente a través de una obra hecha pública o una labor profesional desarrollada durante el año 2019, o, en casos excepcionales debidamente motivados, se otorga como reconocimiento a una trayectoria profesional. Pese a la relevancia del mismo, la directora ya tiene experiencia en esto de los reconocimientos. En 2009 fue galardonada con la Medalla de Oro de las Bellas Artes, concedido también por el Ministerio de Cultura y Deporte, y nombrada en 2020 Embajadora honorífica de la Marca España.

Su trabajo y trayectoria profesional han sido reconocidos con numerosos galardones. Obtuvo su primera candidatura a los Premios Goya en 1988, con su película de debut “Demasiado viejo para morir joven”. Desde entonces su trabajo ha sido reconocido en ocho ocasiones, como guionista y como directora, y ha obtenido otras cuatro nominaciones más. También ha recibido el premio a toda una carrera del Festival de Málaga (2015) y, desde 2015, es Caballero de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura francés. Empezó rodando películas en inglés, como “Cosas que nunca te dije”, “Mi vida sin mí”, “La vida secreta de las palabras”, “La Elegida” o “Mapa de los sonidos de Tokio”, combinándolas con rodajes en español de películas como “A los que aman”, “Ayer no termina nunca” o una de sus últimas y comentadas propuestas, “Elisa y Marcela”.

El jurado que ha materializado este importante homenaje en forma de premio ha estado presidido por Beatriz Navas, directora general del ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales de Españ) , y Elisa Rodríguez Ortiz, subdirectora general de Promoción y Relaciones Internacionales del ICAA, ha actuado como vicepresidenta. Desde el Ministerio de Cultura no han querido perder la oportunidad de publicar su enhorabuena a través de las redes sociales:

Cabe destacar que Coixet también ha trabajado con éxito en el ámbito del documental. Sobresaliendo así “Invisibles”, sobre el trabajo de Médicos Sin Fronteras, “Viaje al corazón de la tortura”, documental ganador de un premio en la edición de 2003 del Festival de Cine de los Derechos Humanos, y “Escuchando al juez Garzón”, ganador de un Goya en 2011. Su trayectoria internacional la ha llevado a los festivales más importantes, entre los que destaca su relación con el de Berlín, de cuyo jurado la directora formó parte en 2009. Su extraordinaria y monumental cinta “Nadie quiere la noche” inauguró la sección a competición del Festival de Berlín en 2016, en la que han participado cuatro de sus películas y en la que obtuvo asimismo un premio con “Mi vida sin mí”. Con este galardón, las palabras dejan desde hoy de tener secretos para la autora.