Crítica de “Estoy pensando en dejarlo”: En la mente de un corazón herido ★★★★★

Dirección y guión: Charlie Kaufman, según la novela de Iain Reid. Intérpretes: Jessie Buckley, Jesse Plemons, Toni Collette, David Thewlis. Estados Unidos, 2020. Duración: 134 minutos. Drama.

“Estoy pensando en dejarlo” no podía llegar en momento más oportuno, cuando la onda expansiva de “Tenet” sigue hirviendo en las redes sociales. Ambas películas parecen tener al tiempo y al relato fractal como ejes narrativos, aunque la aproximación de Charlie Kaufman es mucho más poética y misteriosa que la de Nolan. “Estoy pensando en dejarlo” logra ser esa ficción total que la ópera prima del guionista de “Adaptation”, “Sinécdoque, New York”, construía en una desbordante, a veces agotadora, puesta en abismo de la vida como representación de una broma infinita. Para Kaufman, ese Absoluto del simulacro parece una enmienda parcial a la idea del amor, una apología de la subjetividad suicida como alegato contra la mediocridad que condena al mundo, una reflexión sobre el tiempo como alimento de la muerte.

Lo que empieza con el monólogo interior de una chica que tal vez quiera abandonar a su novio de seis semanas, dispuesto a presentarle a sus excéntricos padres después de atravesar en coche una ventisca de nieve, acaba como el triste discurso de despedida (un sueño, un recuerdo) de un hombre que tal vez haya muerto sin darse cuenta. Imposible hacer spoilers en una película tan hipnótica como desconcertante, lo más parecido a “Inland Empire” que un cineasta contemporáneo se haya atrevido a filmar jamás.

A ratos Kaufman orquesta su desasosegante pesadilla como si hubiera tomado como modelo el terror “high concept” de “La visita” y “Déjame salir”, pero cuando el universo que habitan los personajes envejece y rejuvenece a la vez, cuando dos helados de Oreo se convierten en objetos infernales, cuando “Una mujer bajo la influencia” vista a través de la crítica Pauline Kael, los ensayos de David Foster Wallace y el musical “Oklahoma” sirven para definir un extraño vacío en el espacio-tiempo, Kaufman demuestra que su magnífica película, una de las mejores de este aciago año, inquieta, incomoda, pero tiene un corazón enorme.

Lo mejor: Demostrar que un pensamiento no se puede fingir, y que de esa honestidad nace una película que es un complejo estado mental

Lo peor: Habría animado la sección oficial de la Mostra de Venecia si Netflix no hubiera decidido retirarse de los festivales de otoño