Alberto Barbera, director del Festival de Venecia: “El cine no se puede permitir estar en cuarentena”

Ocupa el puesto desde 2011, y este año se le ha presentado la complicada tarea de lidiar con el coronavirus y la ausencia de los grandes títulos de Hollywood

Alberto Barbera es desde 2011 director de la Mostra de Venecia y ha devuelto esplendor al festival gracias a grandes títulos de Hollywood. Este año, sin embargo, se trata de una edición muy distinta.

–¿Cuál es el mensaje que ofrece el certamen?

–Que se debe recomenzar, que no se puede seguir en cuarentena. El cine no se lo puede permitir porque las consecuencias serían aún más graves. Hace falta reabrir los cines, organizar eventos y producir buenas películas para convencer al público de que vuelva a las salas.

–¿Qué lecciones se pueden extraer de aquí para el Festival de San Sebastián?

–Venecia ha sido una especie de laboratorio, un test que le puede servir a los demás. He hablado con José Luis Rebordinos. Él también está preocupado por el descenso de gente, pero estamos en un periodo de transición. Es milagroso que hayamos celebrado el festival.

–¿Compensa no tener a las estrellas de Hollywood?

–Faltan esas tres o cuatro películas hollywoodienses, hay menos glamour, pero gran cine. Por un año podemos dejar de lado a las estrellas y centrarnos en la calidad de las películas. El cine contemporáneo está lleno de nuevas voces, de narraciones, lenguajes y estéticas que llegan de todo el mundo.

–¿Qué le parece la presencia aquí de Almodóvar?

–Es un gran homenaje a la Mostra. Pedro empezó a filmar este corto apenas terminó el confinamiento, con la voluntad de traerlo a Venecia y celebrar la vuelta. Esperemos tener también su próximo largometraje.

–Él va a hacer un corto sobre un mundo sin cines. ¿Cómo ve usted el futuro?

–En estos momentos, todo es muy imprevisible, pero la batalla que tenemos ahora es salvar el circuito de las salas, que han sufrido por la preponderancia de las plataformas. Esperamos que la gente no se acostumbre demasiado a ver las películas desde su casa porque no se puede renunciar al espectáculo de la visión colectiva.