Guernica: el cuadro republicano que hizo ceder a Franco

Hace 39 años la obra de Pablo Picasso regresaba a España, tras 40 años expuesta en Nueva York bajo petición del propio pintor, que rechazaba su exhibición durante la dictadura

El 26 de abril de 1937, el municipio vasco de Guernica fue bombardeado por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, que combatían en favor del bando sublevado contra el gobierno de la Segunda República española en plena Guerra Civil. El ataque fue tal que quedó para la historia y se materializó posteriormente en una de las grandes obras de arte que se exhiben actualmente en España: el Guernica de Pablo Picasso.

Bajo petición del Gobierno de la Segunda República española, Josep Renau, director general de Bellas Artes, encargó a Picasso que realizara un cuadro que se expondría en el pabellón español durante la Exposición Internacional de 1937 en París. El objetivo principal era el de atraer la atención del público hacia la causa republicana en plena Guerra Civil, una meta que Picasso alcanzó con creces.

Hay quienes atribuyen que Guernica es el primer y principal cuadro que Picasso realizó con fines políticos. Sea como fuere, las dimensiones y simbologías del sufrimiento humano que asoma la obra suscitaron numerosas opiniones, discusiones y la convirtieron en una de las más importantes del siglo XX.

Dos años después de la exposición en París y una vez instaurada en España la dictadura de Francisco Franco, el pintor decidió que su país no era lugar para albergar un cuadro de tales características. Por tanto, optó por dejar su custodia al Museo de Arte Moderno de Nueva York, expresando su voluntad de que fuera devuelto a España una vez terminara la dictadura.

Y así fue. Hoy se cumplen 39 años desde que Guernica regresó a nuestro país. En 1981, el museo neoyorkino veía la obra de 776x349 centímetros salir embalada de su puerta con dirección a su país natal. Al llegar se expuso primero en el Casón del Buen Retiro y, a partir de 1992, en el Museo Reina Sofía de Madrid, donde se encuentra en exhibición aún hoy de manera permanente.

Este viaje desde Estados Unidos a España se hizo bajo autorización de Franco, que se dio cuando se iniciaron las negociaciones de traslado de la obra en 1968. Según explicó el biógrafo de Picasso años más tarde, el dictador trató de convencer al pintor malagueño para que trajera la pintura a nuestro país, con la explícita promesa de que se colgara en el Museo del Prado. Con esto, el pintor terminó saliéndose con la suya, pues siempre se opuso a dicho regreso en época de dictadura y la obra aterrizó en el Aeropuerto de Barajas años después del inicio de la transición.