Estados Unidos censura la controvertida película “Cuties” y los cineastas franceses responden

La Sociedad de Autores, Realizadores y Productores gala contesta a través de un comunicado al boicot americano establecido contra la cinta de Maïmouna Doucouré por “sexualizar de manera impropia” a las protagonistas

El 19 de agosto la cineasta senegalesa Maïmouna Doucouré estrenaba en Francia de la mano de Netflix su primer largometraje, “Cuties”. Premiada en el prestigioso Festival de Sundance y titulada en el país galo como “Mignonnes” (“Lindas”), la cinta relata la historia de Amy, una niña de 11 años a quien da vida la joven Fathia Youssouf, que se mueve entre los márgenes de una realidad tremendamente complicada y los condicionantes sociales de un suburbio parisino. Obligada a adaptarse a los límites y estrictas reglas que su propia familia (musulmanes practicantes de Senegal) le impone, encuentra en el baile, las redes sociales y un grupo de amigas, los salvoconductos necesarios para liberarse y desafiar la limitación de la norma.

Con esas bases argumentales y pese a la aclaración reiterada de la cineasta (“Necesitaba saber cómo se sentían sobre su propia feminidad en la sociedad actual y cómo se enfrentaban a su propia imagen en un momento en que las redes sociales son tan importantes”, declaró en una entrevista para Netflix), nada parecía indicar que la cinta se convertiría en la diana ya no solo moral, sino también judicial de Estados Unidos. Desde diferentes estratos que forman parte del engranaje social de la superpotencia, -incluidos políticos, padres, teóricos de la conspiración y hasta el mismísimo Departamento de Justicia- aducen una sexualización inapropiada de las jóvenes estrellas que intervienen en la película cuyo detonante definitivo fue el afiche creado para promocionar el estreno con el que la plataforma de streaming la presentó.

La indignación generalizada se apoderó de las redes y precipitó el incendio de los dedos hasta el punto de convertir en tendencia por Twitter el hashtag #CancelNetflix. La clase política ha sido uno de los agentes sociales que se ha posicionado con mayor severidad hasta el punto de que varios miembros del Congreso de Estados Unidos, tal y como indican en un artículo publicado por “The New York Times”, han pedido que la película sea retirada directamente de Netflix o que se haga una investigación formal.

“El senador Ted Cruz, republicano de Texas, envió el viernes una carta al fiscal general William Barr pidiendo al Departamento de Justicia que investigue si Netflix, los ejecutivos de la compañía o los cineastas violaron las leyes federales “contra la producción y distribución de pornografía infantil”. Del mismo modo, el senador Tom Cotton, republicano de Arkansas, pidió al Departamento de Justicia que “tomara medidas rápidas”. “Como cualquier padre, encuentro repugnante la decisión de ⁦@netflix⁩ de vender pornografía infantil”, Cotton dijo en Twitter el sábado. “Y es criminal””, afirman desde el medio.

Tras la rectificación de Netflix y la consiguiente disculpa pública, son ahora los cineastas franceses quienes responden al señalamiento. "Es un grave ataque contra la libertad de creación”, han afirmado a través de un comunicado desde la ARP (sociedad de Autores, Realizadores y Productores) en Francia. “Esta película producida en Francia, y luego comprada por Netflix para su difusión en Estados Unidos, es emblemática de la indispensable libertad de expresión que necesita el cine, en toda su diversidad, para abordar temas incómodos, y por lo tanto necesarios para el ejercicio de la democracia”, indican. También han querido mostrar su respaldo manifiesto a Doucouré: “En un momento en el que los estadounidenses más conservadores piden el boicot del filme “Mignonnes”, queremos dar nuestro apoyo a Maïmouna Doucouré, su realizadora, que obtuvo el premio a mejor dirección en el Festival de Sundance”, sentencian desde la sociedad.

Pese a que los ataques provienen de diferentes tipos de internautas, con ideologías diversas, incluidos los sectores más “progresistas”, el tema ha hermanado curiosamente a numerosos conservadores estadounidenses. “La polémica comenzó con el cartel. Lo más importante es ver la película para comprender que estamos en el mismo combate”, declaró Doucouré en Variety aludiendo a la falta de perspectiva de quienes critican. Muchos, claro, no han visto la película.