La legión del siglo XXI, en el año de su centenario

El cuerpo no solo ha cumplido con las misiones internacionales que desarrollaba este año en el extranjero, sino que se ha comprometido con la población durante la pandemia de la Covid-19 poniéndose al servicio de todos los ciudadanos

La organización militar y los medios a emplear; las tácticas, técnicas y los procedimientos a aplicar; o incluso, la naturaleza de los conflictos donde intervenir, todo ello podrá cambiar, pero la naturaleza humana, el alma del soldado, seguirá permaneciendo inalterable en lo fundamental. Esta idea debió rondar en la mente de nuestro fundador, el teniente coronel Millán-Astray, mientras tomaba forma en su cabeza el proyecto de crear un «nuevo» cuerpo militar que liderara un cambio de rumbo. Una fuerza militar aglutinadora que modificase la dinámica «desmoralizante» en la que había entrado nuestro Ejército en el Protectorado de Marruecos.

Dejando que otros se centraran en los aspectos organizativos –para nada desdeñables–, él puso su empeño en lo fundamental, en la definición de las conductas individuales y colectivas que deberían guiar a sus legionarios a través de los tiempos y, así, alimentar el espíritu de cuerpo y crear una hermandad. Para ello fueron suficientes unas pocas frases, simples y eficaces, ejemplares en su determinación y conmovedoras por su marcada humanidad: el Credo Legionario. Con tres pinceladas más, la publicación de su libro «La Legión en 1923», la explicación en una carta del llamado camino de los caballeros a un futuro oficial que deseaba incorporase a ella y su propio testamento, trazó las líneas maestras de lo imperecedero e inoculó en el ADN de su Legión la permanente voluntad de ser vanguardia, sea cual fuere el precio de ello.

Y la naturaleza de la Legión se consolidó, constituyéndose como una fuerza de vanguardia al servicio de la seguridad de España y el bienestar de los españoles, identificada con ellos y necesitada de su reconocimiento y cariño. Una fuerza que manteniendo esa médula, con espíritu inconformista y perfeccionista, quiere adaptarse, dar soluciones a los retos presentes y futuros. El teniente coronel Millán-Astray no quería una fuerza exclusiva para resolver el problema de Marruecos; quería que su proyecto fuese una fuerza de vanguardia e innovadora formada por profesionales de la milicia: los Legionarios. Mucho se ha escrito sobre el centenario rememorando los hechos acaecidos durante estos cien años. La historia es importante analizarla para aprender de los aciertos y huir de los mismos errores. La Legión lo hace. Rendir honores a los que dieron su vida y homenaje a los que nos precedieron forma parte del rito legionario, porque además es una demostración de cariño hacia sus allegados y sirve de ejemplo y estímulo a los que debemos asumir, si fuera preciso, ese trance. Su sacrificio no queda en el olvido, impulsándonos a construir en el presente y a proyectar hacia el futuro.

Del Líbano a Mali

Hoy, la Legión se prepara día a día y camina con paso firme. Desplegados desde noviembre del año pasado en El Líbano bajo Mandato de Naciones Unidas, a causa de la pandemia del Covid-19 se amplió el tiempo previsto de estancia allí hasta finales de julio de este año. Mientras, la misión de la Unión Europea en Mali continúa en manos legionarias: la X Bandera «Millán-Astray» fue relevada por la VII Bandera «Valenzuela» que permanecerá hasta noviembre. Las arriesgadas misiones en Iraq y Afganistán finalizaron en junio satisfactoriamente para la XIX Bandera de Operaciones Especiales «Caballero Legionario Maderal Oleaga» en el año de su 35 aniversario con el reconocimiento de nuestros aliados. Nuestros legionarios del Tercio Gran Capitán de Melilla permanecen manteniendo su presencia en los destacamentos de las Islas Chafarinas. Y unidades del Tercio Duque de Alba, encuadrados en un contingente de su Comandancia General de Ceuta, desplegaron en Iraq para replegarse posteriormente cuando se les fue ordenado.

Todas las unidades legionarias han puesto su empeño participando junto al resto de las FFAA en la operación «Balmis». La Covid-19 ha golpeado a nuestra sociedad. Y, ante la incertidumbre y las situaciones generadas por esta pandemia, nuestras unidades han mostrado total disponibilidad, con actitudes legionarias: a la vanguardia en los puestos de mayor riesgo, apoyando a la población con nuestros medios disponibles. Mientras el presente discurre, la Legión piensa en el futuro: la Brigada 2035. Su Brigada «Rey Alfonso XIII» es el referente de la experimentación del proyecto Fuerza 35 gracias a las condiciones que reúne la Base de Almería, al espíritu de innovación presente desde su fundación. Un proyecto cuyo «centro de gravedad sigue siendo el combatiente, para quien su moral y motivación son cruciales y quien, además, debe contar con la formación precisa para conseguir un eficaz empleo de las tecnologías actuales». Un proyecto que se apoya en tecnologías asociadas a la plataforma de combate: Vehículo de Combate Ruedas (8X8) «Dragón». En este proceso de experimentación se vislumbran cambios en el liderazgo, sistemas de mando y control y en el concepto tradicional de la maniobra, que conllevarán adaptaciones y transformaciones.

Conscientes del fin último para el cual fue concebida La Legión, esta participación activa en las operaciones y en el proceso de experimentación es sin duda el mejor homenaje a todos aquellos que durante estos cien años dieron lo mejor de sí mismos para mayor gloria de España. Un homenaje que encierra también la infinita gratitud a todos aquellos ciudadanos cuyo apoyo y cariño impulsaron a nuestros legionarios hacia esas gestas centenarias. La Legión del siglo XXI es una realidad centenaria forjada por la entrega diaria de sus Damas y Caballeros Legionarios que miran al futuro llenos de orgullo y esperanza.