Motín en el Teatro Real por no cumplirse las medidas de distanciamiento

El coliseo interrumpe la función ante las protestas aunque asegura que se cumplían con todos los requisitos

La ópera «Un ballo in maschera», de Giuseppe Verdi, tuvo que ser interrumpida anoche por las protestas de los espectadores que denunciaban que no se respetaban las medidas de seguridad contra el coronavirus en las butacas de paraíso. Al grito de «¡Suspensión, suspensión!», el ánimo se fue caldeando, tanto que hasta hicieron acto de presencia agentes de la Policía Nacional que constataron que se cumplía con las limitaciones de aforo. Lo que no se cumplió, según los asistentes, fue con la distribución de los asientos.

La dirección ofreció, según relataron asistentes a la función, que se reubicaran en otros lugares del coliseo sin especificar cuáles y también brindó, a aquellos que quisieran abandonar el teatro, que lo hicieran, y que se se les devolvería el importe de la entrada. Ninguno de estos llamamientos calmó los ánimos del respetable que siguió con la protesta apelando siempre a que no se cumplían las medidas mínimas de separación entre asientos, como sí se hacía en el patio de butacas.

Los maestros llegaron a salir al foso para afinar sus instrumentos y en un momento empezó a sonar la obertura pero lejos de provocar que el ambiente se relajara se volvió cada vez res y de dos intentos de interpretar la ópera, un reducidísimo grupo insistió en proseguir con sus protestas para boicotear la representación». Por otra parte, la dirección abrirá una investigación sobre «esta lamentable incidencia y tomará las medidas necesarias para que las sucesivas funciones se desarrollen con normalidad», A la salida del coliseo, los encargados tomaron nota de los datos de los afectados para proceder a la devolución de las entradas.

La temporada del Real se abrió el pasado viernes con la presencia de los Reyes. El director general, Ignacio García-Belenguer, explicó en la presentación de la ópera que en las funciones el coro cuenta con una distancia de 1,5 metros. La polémica tuvo una gran repercusión en redes sociales y abre un gran debate sobre cómo han de celebrarse este tipo de espectáculos en recintos cerrados. El propio ministro de Cultura aseguró en San Sebastián, refiriéndose al cine, que las salas son seguras y que hay que «evitar al máximo la restricción de aforos». «La cultura es un lugar seguro, es el último lugar a restringir porque se ha hecho bien», aseguró. Después de este incidente en el Real, habrá que ver si efectivamente el ministro tiene razón o se valorarán de nuevo otras restricciones. El mundo teatral vive en el filo de la navaja.